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Amor por la diversidad

 

Miles de personas de la comunidad de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGBTI) salieron a las calles   de Ciudad de Guatemala a reinvindicar el derecho amar libremente y el derecho a tener una vida sexual plena.

Denunciaron tambien la discriminación y la violencia que vive la comunidad LGTBI. caminaron en el centro de la ciudad con los colores de la Bandera de la diversidad, con música, globos y muchas sonrisas ; está marcha se realiza en Guatemala desde hace 15 años.

 

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Un hogar del Estado que masacró a niñas

EL 8 de Marzo el día internacional de la mujer , en Guatemala se presento este año la realidad que viven las mujeres y niñas en el país cuando se dio a conocer la noticia de las niñas y jóvenes del Hogar Seguro “Virgen de la asunción” ubicado en San José Pínula, municipio de Guatemala .

Esté “hogar seguro” es parte de los lugares de acogida que tienen como objetivo según la pagina del Gobierno de la Secretaria de Bienestar Social “Brindar protección residencial temporal a los niños, niñas y adolescentes comprendidos de 0 a 18 años que hayan sido separados de sus progenitores o tutores a consecuencia de la vulneración de sus derechos, referidos por orden de Juez de Niñez y Adolescencia”

En el caso de “Virgen de la asunción “ debería estar especializado en apoyar a jóvenes y niñez Victimas de violencia física, psicológica y sexual, con discapacidad leve, abandono, niñez en situación de calle, con problemática adictiva, víctimas de trata con fines de explotación sexual comercial, laboral o económica y adopciones irregulares.[1]

La realidad es muy distante de lo que la Secretaria de Bienestar social dice en su sitio web, ya que luego de múltiples denuncias que se han realizado desde hace varios años, se ha podido constatar la violencia sexual, abusos y otros vejámenes a los que eran sometidas las niñas y niños de este Hogar seguro. En el 2016 se reportaron fugas de más de 30 niñas a las cuales se les puso la alerta Alba Kenth, muchas de ellas no se sabe aun su paradero sin embargo no serian las primeras fugas reportadas en el país se estima que más de 127 niños y niñas habían desparecido de estos hogares.

Meses después de ser inaugurado “Virgen de la Asunción” en el 2010 el hogar que tenia la capacidad para 500 niñas y niños fue en creciente sobrepoblación con el paso de los meses y años hoy en el 2017 contaban con alrededor de 800.

La falta de recursos y presupuesto es uno de los problemas que tienen estos hogares, a eso se le suma la falta de personal y el desinterés de las autoridades correspondientes sobre lo que sucede en los centros.

Las denuncias realizadas a este lugar son diversas, en el 2013 una joven de 14 años fue asesinada, en el 2014 uno de los monitores fue señalado de haber cometido abuso sexual y abusos junto a su pareja, ese mismo año el monitor solamente conocido como “Joseph”   fungió como Subdirector Cordinador del Hogar.

Otro caso fue el de un maestro que obligaba a los jóvenes a desnudarse y les tocaba frente a toda la clase, estas y otras denuncias fueron hechas a lo largo de estos años, pero el 8 de Marzo de 2017, la realidad golpeo a la cara a la sociedad guatemalteca, mostrando a través del fuego en los cuerpos de las jóvenes y niñas el punto álgido de la violencia a la que se le puede someter a un ser humano y es quitándoles la vida.

 

“Si aquí nos traen porque sufrimos violencia , aquí venimos a recibir el doble”

El 7 de marzo desde horas de la tarde varias y varios adolescentes y niños intentaron escapar del lugar y luego de que el Presidente Jimmy Morales diera la orden de custodiar y controlar el lugar, varias de las niñas y jóvenes narraron frente algunos medios de comunicación los vejámenes a los que eran sometidas.

“Mi mamá no me tocaba en mi casa, y porque aquí si lo tocan a uno y de una manera sexualmente “ comentaba una de las niñas, esa misma noche también denunciaron como durante el control que realizaba la PNC, varios elementos les agredieron y tocaron.

Encerradas bajo llave

A las 22hrs el representante de la Procuraduría General de la Nación, Jarol Flores dijo que se había logrado resguardar a quienes se habían intentado escapar y que dentro de las instalaciones del Hogar, había orden , y que quienes se habían quedado dentro de las instalaciones estaban bajo protección ya de las autoridades , así también se dijo que quienes habían intentado fugarse se pondrían en un lugar “especial” para mantenerlos custodiados toda la noche para luego al día siguiente ser ubicados nuevamente.

Horas después por la mañana del 8 de marzo se empezó alertar por parte de familiares y otras personas sobre un incendio que se empezó a producir dentro de las instalaciones, después de esto , angustia y zozobra se empezaron a vivir  por quienes  esperaban  noticias  y quienes estaban dentro de las instalaciones .

Luego de esto se empezó a decir que habían muerto 19 niñas, luego la cifra fue aumentando; se denunció por parte de bomberos que atendieron la emergencia dijeron que se les dio poco acceso para poder realizar su trabajo.

Las declaraciones de uno de los jóvenes que logró salir dijo que las niñas habían sido encerradas en una escuela y que las autoridades del Hogar no reaccionaron ante el incendio y tardaron en ayudar a las niñas. Las versiones de cómo inicio el incendio son diversas, las autoridades empezando por el Presidente de la República han sido el de no hacerse responsable de lo sucedido, la respuesta del Gobierno ha sido el de criminalizar a las niñas y jóvenes que murieron así como a quienes aun están luchando por sobrevivir.

Las cifras de las niñas que perdieron la vida en este incendio ha ascendido en los siguientes días llegando a un numero de 40 víctimas, se ha dicho que fue negligencia, sin embargo al escuchar los testimonio de quienes sobrevivieron y de las familias lo que sucedido en el Hogar seguro “Virgen de la Asunción” fue una masacre en donde el culpable es el Estado.

No es la primera vez que en Guatemala ocurre un incendio en donde las víctimas en búsqueda de justicia o de ayuda mueren a manos de las autoridades estatales, y en donde ese Estado culpabiliza a la víctimas , el caso de la Quema de la Embajada de España es un precedente de lo que puede llegar hacer capaz el Estado de Guatemala, en enero de 1980 fueron mujeres y hombres en su mayoría campesinos, que denunciaban las masacres y violaciones que vivían por parte del Ejército de Guatemala en sus comunidades, esta vez fueron jóvenes , niñas quienes denunciaron las violaciones vividas en un centro que debía resguardarlas.

Què hay detrás de todo esto

Ya las denuncias y los testimonios que han salido a luz publica y dejan ver entre líneas lo que sucedía, debajo de las cenizas de la ausencia que dejan hoy quienes murieron y quienes aun están en riesgo está la violencia del Estado en contra de las mujeres, niñas y jóvenes , cuerpos desechables para un sistema que explota sus vidas.

Las investigaciones han iniciado por parte del Ministerio Público en donde se espera dilucidar las responsabilidades, porque estas niñas que hoy no están no fallecieron en un accidente, fueron victimas de vejámenes y de violencia sexual, fueron silenciadas.

Estas practicas de exterminio están a lo largo de nuestra historia, el Estado aplica lo que ya hecho en el pasado, muerte, desapariciones, criminaliza, las culpables siempre son las víctimas por ser mujeres, por ser pobres, por ser indígenas.

“Mis niñas a buscar refugio venían y vinieron solo a morir”

Madres, abuelas, tías, primas, hermanas, son en su mayoría quienes esperan a las afueras de la Morgue y del Instituto de Ciencias Forenses (INACIF) en la ciudad de Guatemala, con los ojos llorosos algunas con la mirada perdida o moviéndose para buscar información pasan las horas hasta que les digan si sus niñas están ahí.

Entre todas se animan e intercambian palabras hasta que les digan algo, o les pasen hacer una prueba de ADN , otras esperan ya los cuerpos ya identificados; las historias son diversas al igual que las edades de las víctimas.

Ana Rubilia Chocoj de 14 años se vino a la ciudad desde Joyabaj , Quiché , ella se encontraba desde hace un mes en el hogar seguro, la familia sabía que ella se encontraba en el lugar, pero fue hasta la noche del 8 de marzo que a través de la radio se enteraron de lo sucedido, su padre Santos Chocoj Morales junto a su esposa vinieron a buscarla en hospitales pero no la encontraron y por ello llegaron hasta la Morgue.

Erika Morales una joven madre, cuenta que su hija de 14 años Fabiola iba a regresar a su casa el 9 de mayo, “ era una niña especial” dice la madre mientras sostiene una fotografía. La historia de madre he hija estaba marcada por la violencia sexual vivida por ambas “ a pesar de que me violaron yo quise tener a mi hija” comenta Erika.

“Somos muy pobres, a mi me dijeron que la dejara , aquí que no viniera a buscarla, pero yo no podía hacer eso porque es mi nena”

Blanca Lidia Martínez   abuela de Gilma y Grindi Martínez llora y espera a los padres de las jóvenes que tenían 15 y 16 años, originarias del departamento de Jutiapa, ellas llegaron al hogar porque habían sido victimas de amenaza en su comunidad y para resguardarlas las habían llevado al hogar “Virgen de la Asunción”

Otras familias les fueron entregados ya los cuerpos de sus hijas, como el caso de Madelyn Patricia Hernández de 14 años quien vivían con su abuela María Antonia García en la zona 7 de la Ciudad de Guatemala, , Madelyn tuvo que irse a vivir al Hogar Seguro, debido que María no podía por su edad y su situación económica hacerse cargo de ella.

Tenia dos meses de haber ingresado , ella contaba el maltrato que recibían en el lugar .

“ Lo que uno ha tenido en un ratito se lo quitan …porque con que me hayan dado esto legalmente no me van a devolver a mi hija, les daban maltrato, entonces ese no era el hogar para ellos, ese no era un lugar seguro, los trataban como que eran animalitos”

Marta una mujer de apariencia fuerte, observa la caja de madera que contiene el cuerpo de su nieta, y denuncia lo que han vivido.

“ Espero justicia, que se haga justicia, porque era su responsabilidad apagar el fuego siento que más lo encendieron…yo la vi el lunes pasado , todavía ese día me dijo que en la audiencia que viene nos vamos… pero con esto que me dan no me van a devolver a mi hija como ya la tenia , porque los responsables eran ellos”

Las familias recibieron cajas para los sepelios de las jóvenes y niñas sin embargo las familias esperan justicia y respuestas, la información aun no esta clara de todos los nombres de las niñas fallecidas, algunas aun se encuentran como XX , otras luchando por su vida en los hospitales, mientras las familias piden información veraz sobre el estado de las menores.

Rabia, tristeza, a provocado esto no solo en las familias de las victimas si no en toda la sociedad guatemalteca, los rostros de las jóvenes y niñas ya empiezan aparecer , ellas eran semillas de sueños, luchando por la vida desde las historias que les toco vivir, el Estado utilizo sus cuerpos y sus vidas, las masacro, las acusa y las criminaliza.

Jóvenes niñas algunas madres desde su temprana edad , invisibles para las fuerzas de poder pero utilizables para satisfacer sus redes de odio, misógina y horror.

Los cuerpos de las mujeres siguen siendo utilizados como botines de guerra en este país que no termina de firmar la paz, porque quienes cometieron el genocidio y los vejámenes vividos en el pasado siguen estando en las estructuras de poder, siguen ejecutando las ordenes o siguen dándolas.

Esta guerra que mata a miles de personas y que se ensaña en el cuerpo de las mujeres año tras año no cesa en el 2016 más de 600 feminicidos ocurridos en el país , la trata de personas también muestra como el 64% de las victimas son mujeres, en el 2016 un informe del fondo de Naciones Unidas para la infancia reporto que cada día al menos 33 niñas/os y mujeres son captados por las redes de trata de personas y alrededor de 48,000 personas son victimas de la trata lo demuestra la vulnerabilidad en se encuentran las mujeres en el país.

Y en esta guerra silenciosa en contra de la población la disputa siguen siendo los territorios desde los bienes naturales, hasta los cuerpos de las mujeres, tener el poder intacto usando los mecanismos que les sean posibles para ello.

A pesar de eso los pueblos, siguen moviéndose para mostrar la verdad, y buscar justicia, las familias de las niñas victimas de esta nueva masacre piden justicia.

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[1] http://www.sbs.gob.gt/?page_id=456

 

Ni Una menos – Guatemala

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En Ciudad de Guatemala como en otros lugares del país  como Quetzaltenango, Panajachel, Antigua Guatemala  se sumaron a las movilaciones que se dieron en varios países  para denunciar la violencia contra las mujeres y los feminicidios que ocurren en el país y en Latinoamerica.

Con pancartas  y  consignas gritaron en la Ciudad de Guatemala en las dos jornadas de manifestacion “Vivas Las Queremos” “No más feminicidios” así tambien se denunció la la violencia sexual contra mujeres y niñas, los embarazos forzados, el acoso sexual callejero.

En Guatemala en lo que va del año 2016 han sido asesinadas más de 500 mujeres. Las luchas por los derchos de las mujeres han logrado legislar una ley contra el feminicidio sin embargo la violencia contra las mujeres aún es un problema grave.

En esta jornada de denuncia las mujeres  reinvindicaron sus derechos pero sobre todo el derecho a tener una vida digna.

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Ellos abusaron de mí- Sepur Zarco

CCR

Fotografía-Cristina Chiquin Mujeres Ixchel

El ejército utilizó la violación sexual contra las mujeres como arma de guerra. Las violaciones sexuales, perpetradas en forma masiva, múltiple y con extrema crueldad, fueron dirigidas en forma indiscriminada hacia las mujeres de las comunidades que fueron señaladas como objetivo de la contrainsurgencia. Un entretejido de opresiones, de clase, género y etnia, dejaron como resultado uno de los capítulos más ominosos de violencia contra las mujeres en Guatemala[1]

La sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia esta albergando el Juicio del caso Sepur Zarco en donde 15 mujeres mayas q´eqch´is dieron su testimonio y han luchado por que se juzgue la violencia y esclavitud sexual   que vivieron a manos del ejército de Guatemala.

Los hechos ocurrieron en 1982 y 1983 en donde población de comunidades de Izabal y Alta Verapaz fueron víctimas de hechos de represión y violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército de Guatemala.

Los acusados Esteelmer Francisco Reyes Girón, teniente Coronel del Ejército de Guatemala, se le juzga por los delitos de asesinato, delitos contra los deberes de humanidad en su forma esclavitud sexual, esclavitud doméstica y violencia sexual y a Heriberto Valdez Asij, comisionado militar, por los delitos de desaparición forzada, delitos contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual.

Durante el proceso se han escuchado varios testimonios y se han presentado también peritajes para poder mostrar lo sucedido al Tribunal de Mayor Riesgo “A” quien conoce el caso y se han presentado los testimonios de prueba anticipada que se realizaron en Septiembre del 2012 en donde las 15 mujeres dieron su testimonio.

La sala de audiencia no ha tenido la afluencia que han tenido otros casos sin embargo la mujeres con su voz han marcado la historia de este país logrando decir lo sucedido y pudiendo romper con muchos años de silencio.

Dentro de las limitaciones que se tienen en un sistema de Justicia como el guatemalteco se enfrentan a que no han contado con traducción a su idioma durante el proceso , siendo un derecho de los pueblos indígenas contar con interpretes para poder comprender lo que esta sucediendo sin embargo el sistema de justicia no esta brindado este derecho, siendo esta una de las limitaciones que tienen los pueblos en acceder a la justicia.

Sin embargo su voz a estado con fuerza diciendo lo que paso, uno de los testimonios presentados fue el de Magdalena Pop quien posteriormente a dar su testimonio falleció en enero de 2013. Sin embargo su voz quedo grabada en la historia de la lucha por la memoria y la verdad.

“Aquí estoy ante la ley diciendo todo lo que sucedió, fue muy doloroso lo que vivimos estoy acá desde mi corazón para que ustedes sepan lo que yo viví “

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Fotografia Cristina Chiquin

Otro de los testimonios presentados fue el de Carmen Xol quien también narro lo vivido en el destacamento Sepur Zarco y también como el ejército se llevó a su esposo Edilberto Choc.

“Lo fueron a traer los soldados le amarraron las manos hacia atrás, el 25 de agosto de 1982”

Fue por la tierra

las mujeres tienen presente el día y la fecha que se llevaron a sus familiares ese también fue el inicio de meses de terror, mucho de los hombres que se llevó el ejército estaban organizándose para acceder a tierra, para el ejército cualquier tipo de organización era motivo de sospecha y excusa para poder cometer desapariciones forzadas, masacres violaciones y violaciones sexuales entre otras vejaciones

Carmen Xol cuenta que a su esposo se lo llevó el ejército y que no pudo ver a donde se lo llevaban , ella observo como lo golpeaban como el se alejaba en manos de quienes nunca más lo regresaron a la familia.

Edilberto era labrador de la tierra cultivaba frijol , maíz, era trabajador, además participaba en una de las Iglesias de la comunidad.

Carmen Xol , cuenta que Edilberto Asij el ex comisiona Militar fue quien llegó a la comunidad ese día y quien es uno de los acusados en este caso.

A la semana de que se llevarán a su esposo Carmen fue llevada al destacamento de Sepur Zarco, luego de que el ejército quemaran su casa.

“Ahí fue donde se termino todo cuando quemaron mi casa”

Desde el día que se llevaron a su esposo Carmen empezó a sufrir las violaciones sexuales de parte de los soldados la primera vez fue en su casa luego sería esclavizada sexualmente y domésticamente en el destacamento de Sepur en donde durante alrededor de 6 meses tuvo que sufrir los abusos de los militares.

“Sí fui abusada sexualmente me tomaron por la fuerza, ahí dentro de mi casa, eran muchos los que pasaron por mi casa y los que abusaron de mi fueron tres… lo que me decían es que me tenía que dejar que quien mandaba ahora eran ellos, que era quienes tenían autoridad sobre mi eran ellos porque ya se habían llevado a mi esposo y a mí me daba mucho miedo , me amenazaban con arma en mi pecho”

El ejército al llevarse a los hombres de la comunidad argumentaban tener el derecho sobre el cuerpo de las mujeres, eran amenazadas y violentadas física , sexualmente y psicológicamente.

Carmen recuerda como el ejército saco a sus hijos fuera de su casa y luego fue violada, posterior a ello tuvo que ir a trabajar al destacamento en donde tenia que cocinar para los soldados, lavar la ropa   en el río en donde muchas veces también fue abusada sexualmente por los soldados.

“Nos perseguían hasta el río y ahí también abusaban de mí y si yo no quería lavar el pantalón de igual manera me amenazaban …eran varios soldados quienes me seguían cuando yo iba al río”

 

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Fotografía Cristina Chiquin

Carmen tuvo que vivir en el destacamento de Sepur Zarco y ella consiguió algunos plásticos para poder resguardar a sus hijos que aun eran muy pequeños así como Carmen habían otras mujeres que estaban sufriendo lo mismo junto a sus hijos e hijas.

Dentro del destacamento también eran abusadas sexualmente , aparte de ser esclavizadas domésticamente el dolor que hay en las palabras de Carmen al contar estos violaciones se denotan en las lagrimas que derramo frente al Tribunal cuando dio su testimonio.

Los soldados decían que ellos tenían el poder sobre ella porque ella ya no tenia a su esposo, fueron muchos dice Carmen mientras llora al contar lo sucedido.

“Cada vez que iba a servir , me llevaban de un lado y me lanzaban en una cama y ahí abusaban de mí…eran incontables lo que abusaban de mí porque ahí vivían…insistían en decir que ya no había nadie que respondiera por mí y ellos eran la autoridad sobre mí”

Cada tres días tenían que estar en el destacamento , las mujeres hacía turnos de jornadas de 12 horas. Carmen estuvo durante seis meses sin embargo luego de salir de ahí tenían que enviar aún comida para los soldados, ellas tenían que comprar y ver de donde sacaban el maíz porque no recibían ningún pago por hacer la comida.

“Fue doloroso lo que vivimos a mí me marcaron la vida, me rompieron el matrimonio y me quede muy mal…me tomaron por la fuerza ellos abusaron de mí por fuerza”

Carmen también hablo sobre las inyecciones que el ejercito les suministraba para que no quedaran embarazadas, esto ocurría dentro del destacamento y se realizó durante el tiempo en que tuvo que ir a servir al destacamento.

“nos daban medicinas …a veces cuando ya me habían violado me ponían las inyecciones, me decían que me inyectaban para no quedar embarazada”

Dentro de las practicas de violencia que realizo el ejército también estuvo el de obligarles a participar en la iglesia evangélica y les obligaban a orar cada domingo dentro del destacamento de Sepur Zarco.

“A veces nos reunían y nos ponían a rezar pedían que se hicieran actividades religiosa, decían que teníamos que convertirnos en evangélicos en hermanos, porque si no nos iban a matar por eso muchos que eran católicos se volvieron en esta religión”

Carmen termino su testimonio agradeciendo al tribunal por haberla escuchado pero también pidiendo justicia por lo vivido, casi todas las testimonios presentados al final tienen el objetivo de poder hablar y de poder dejar la verdad de lo vivido a parte de la búsqueda de la justicia.

“Agradecer al señor Juez que me escuchó todo mi dolor, y es que aquí no quiero exponer todo porque siento que no aguanto, siento que se me puede detener el corazón, agradezco a las personas que me están escuchando, porque es real lo que yo viví y fue muy doloroso”

La violencia sexual según la comisión de esclarecimiento histórico concluye que fue una práctica generalizada y sistemática realizada por agentes del Estado como parte de la estrategia contrainsurgente. El 89% de las víctimas fueron mujeres indígena

Los testimonios quedan grabados en el cuerpo y vida de quienes siguen este proceso pero también en un país que debe de recordar lo sucedido para no repetir estos hechos. Romper con la invisibilización impuesta por el Estado y con el terror que este a generado en las comunidades es parte del camino para la justicia.

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[1]Luz Méndez-No me quiero morir sin alcanzar justicia’: Esclavitud sexual durante el conflicto armado en Guatemala –articulo publicado en Programa las Américas.

Huesos que hablan – Sepur Zarco

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Escarbaremos la tierra para encontrar su luz

Será de nuestra boca de donde saldrán sus palabras

Será en nuestros huesos que la historia de sus vidas florecerá[1]

El Juicio de Sepur Zarco sigue su curso, este debate marca la historia del país, ya que por primera vez se juzga los delitos de violencia y esclavitud sexual , esclavitud domestica, contra mujeres mayas q´eqch´is de parte del ejército de Guatemala en el municipio del Estor departamento de Izabal en 1982 y 1983.

Durante el debate el Tribunal de Mayor Riesgo “A” ha escuchado testimonios de las víctimas así como de testigos y familiares quienes han contado sobre las violaciones que vivieron a manos del ejército en los destacamentos militares de Sepur Zarco y Tinajas, así también se han escuchado hasta el momento varios peritajes y también se han presentado medios de prueba de la investigaciones realizadas.

Los acusados tanto como las víctimas han presenciado los relatos de los testimonios y han estado presentes durante las audiencias.

Dentro de las pruebas presentadas esté 9 de Febrero la sala de la Corte Suprema de Justicia albergo durante unas horas varias cajas en las cuales se contenían restos óseos , ropa, zapatos y objetos de las víctimas encontradas en una fosa común ubicada en la finca Tinajas .

Las osamentas presentados fueron 51, de las cuales, 48 están completas y dos más ya fueron identificadas y entregadas a sus familiares.[2]

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Juan Carlos Gatica quién forma parte del Equipo de Antropología Forense de Guatemala fue quien presentó las pruebas al tribunal, además explico sobre lo dañado que estaban las osamentas y restos al ser encontrados en la fosa y fueron exhumados en el 2012 por la Fundación de Antropología Forense.

Las osamentas encontradas pertenecían a hombres que mostraban señales de violencia antes de morir. Frente a los ojos del público y ante los del tribunal se pudo observar algunos huesos, zapatos, botas de hule entre otros.

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En otro peritaje presentado por el Arqueólogo en Antropología Forense Oscar Ariel Ixpatán, quien también es parte de la Fundación de Antropología Forense explicó que durante la revisión de las osamentas se pudo determinar edad, sexo, y también   la violencia que vivieron las víctimas antes de morir , como ser atados de pies, manos y cuello , así como heridas de bala y golpes.

Muchas de las víctimas encontradas eran jóvenes y adolescentes , así como adultos   oscilando entre las edades de 13 a 70 años.

Frente al tribunal se mostro la historia de muchas personas que murieron a causa de la represión del Estado, en las diminutas cajas   existe la historia un pueblo.

Contienen el dolor de muchas familias, la ausencia , abuelos, padres, hijos, esposos.

Las cajas estaban identificadas por números pero dentro de ellas existen nombres e historias que no pueden ser borradas.

Las mujeres de Sepur Zarco vivieron la desaparición de sus esposos y familiares, y junto a ellos tuvieron que vivir en sus cuerpos el abuso militar, enfrentándose violaciones sexuales, a la esclavitud sexual y doméstica , a desplazamiento.

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Los acusados son Esteelmer Francisco Reyes Girón, teniente Coronel del Ejército de Guatemala, a quien se le juzga por los delitos de asesinato, delitos contra los deberes de humanidad en su forma esclavitud sexual, esclavitud doméstica y violencia sexual y a Heriberto Valdez Asij, comisionado militar, por los delitos de desaparición forzada, delitos contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual.

El juicio continua y la búsqueda de justicia de las mujeres se mantiene firme , ellas rompieron con el miedo, el dolor, llevan en sus cuerpos impregnada la verdad, escarbaron la tierra para encontrar a sus familiares, quienes también hablan con sus huesos que renacen de la tierra para romper con los lazos que les colocaron en las manos y para romper la mordaza del terror.

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[1] Poesía Cristina Chiquin

[2] Información Ministerio Público.

La lucha por la Vida – 25 de Noviembre

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Cientos de mujeres salieron a las calles de Ciudad de Guatemala a manifestar contra la violencia hacia las mujeres que se vive en el país. La violencia contra las mujeres se ejerce estructuralmente desde el Estado, se reportan, hasta la fecha, 623 feminicidios.

Según los datos del Ministerio Público las denuncias ascienden a más de 49,800 en lo que va del año. Se denuncia violencia física, psicológica, económica y sexual.
A pesar de los mecanismos legales contra la violencia hacia las mujeres, Guatemala sigue manteniendo índices altos. El Estado es el principal responsable de la violencia estructural contra la población.

La lucha por una vida sin violencia es una constante en un país donde se desaloja a comunidades de sus territorios y se persigue a quien lucha por sus derechos.

Las mujeres están en esta constante lucha , por un trabajo digno, por sus cuerpos, por su territorio.

Saliendo del camino establecido para romper el círculo de la violencia que genera el Estado contra sus cuerpos,vidas y comunidades.

A pesar de la misoginia, del mecanismo de silencio, del control, acoso y la persecución, las mujeres resisten desde sus rebeldías quebrantando el silencio impuesto y generando otras posibilidades.

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Mujeres , Genocidio y Violencia Sexual

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Aura Cumes*

Me pidieron hablar sobre la violencia sexual evidenciada en la sentencia por genocidio, voy a abordar el tema un poco más allá del ámbito jurídico, soy antropóloga, no conozco el ámbito jurídico entonces, mi visión se expande hacia el lado de la antropología.

Lo primero que quiero decir, es que escuchar a las mujeres narrar con voz potente, con claridad, dignidad y serenidad, ante un tribunal, la terrible experiencia de violencia sexual vivida durante la represión política, no solo fue un acto de valentía, sino fue además una manera impactante de remover las poderosas estructuras de la memoria oficial dominante, que niegan su verdad, la verdad de estas grandes mujeres y del Pueblo Maya. Finalizados formalmente los años de la represión política en que se cometió genocidio, lejos de entrar en un proceso de justicia, de reparación a las víctimas, de elaboración del duelo y de construcción de la memoria, hubo prisa por silenciar lo que pasó, hubo prisa por organizar mecanismos de olvido y de impunidad. La misma firma de la paz y el multiculturalismo fueron secuestrados y utilizados convenientemente desde el poder para producir formas de olvido, a partir de un discurso superficial de la convivencia.

Pero lo que hacen las mujeres con su impactante presencia, con su verdad serena, clara y digna, es recordarnos que la memoria oficial tiene límites. A pesar de que el silencio ha sido impuesto a través de una continuidad de la violencia, mediante una culpabilizarían sistemática de las víctimas, o por mecanismos de indiferencia hacia quienes no fueron consideradas plenamente humanas, las mujeres dicen, “aquí estamos”, “callamos pero nunca olvidamos”. Las mujeres que testificaron nos recuerdan que silencio no es lo mismo olvido. Esto confirma que los largos silencios sobre el pasado, son tantas veces mecanismos de protección ligados a la necesidad de vivir, de encontrar un modo de existir incluso en ambientes en que se debe convivir con los victimarios o los perpetradores de los crímenes, como pasa con la gran mayoría de mujeres que sufrieron violencia sexual durante los años de la represión política orquestado por el Estado guatemalteco.

Por esto, me parece que el juicio dio a las mujeres el derecho a ser público un sufrimiento llevado en soledad. Al hacer públicos los hechos, se ha sacado la violación sexual de la esfera de la intimidad, de la vergüenza y de la individualización, para ser colocada en el lugar del delito y de la búsqueda de justicia. Debido a esto, las palabras de las testigas, como de otras mujeres que sufrieron situaciones similares, merecen ser escuchada con detenimiento y responsabilidad. Digo esto porque, desafortunadamente cuando se trata del sufrimiento narrado por las mujeres hay una tendencia a no querer escucharlas. Pero la experiencia de las mujeres, tanto de quienes sufrieron violencia sexual, como otras formas de tortura y asesinato, es absolutamente central para entender el genocidio cometido en este país. Es decir, lo que ocurrió a las mujeres, no fue un problema aislado contra las mujeres, fue una forma de doblegar a las mujeres y con ellas al Pueblo Maya. Por esto mismo, tampoco es solo un problema exclusivamente relacionado al patriarcado, porque el genocidio fue un gran momento de re-colonización. Patriarcado y colonialismo, sexismo y racismo se combinaron perversamente para normalizar y cubrir de impunidad los hechos sistemáticos y extendidos de violencia sexual cometidos por el ejército, patrulleros y comisionados militares contra las mujeres mayas, especialmente rurales. Hay extraordinarios estudios realizados sobre la función del sometimiento de las mujeres, en conflictos, en guerras, en masacres, pero lo que ha ocurrido en Guatemala, con toda seguridad tiene sus propias características que necesitan ser explicados con detenimiento.

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No estoy diciendo nada nuevo, pero me gustaría reiterar en tres puntos para reforzar lo que otras mujeres, analistas del problema de violencia sexual y activistas feministas han dicho tanto aquí en Guatemala, como fuera del país.

  1. ¿Por qué se viola a las mujeres en las guerras? Como en la mayoría de guerras, en Guatemala la violencia sexual fue un arma eficaz para buscar someter, humillar y derrotar al “enemigo”. De acuerdo a las evidencias, que cada vez aumentan, la violencia sexual fue una práctica recurrente, sistemática y extendida, más aún en los primeros años de la década de los 80s. En tal sentido se puede afirmar que fue un arma eficaz de contrainsurgencia. Es decir, se utilizó para debilitar y destruir el tejido social comunitario de la población civil, especialmente de las comunidades indígenas, consideradas la base potencial de la insurgencia. Si nos preguntamos ¿por qué se viola a las mujeres en las guerras? encontraremos que en las respuestas se mezclan distintas lógicas. En primer lugar, una manera de asegurar la sumisión de las mujeres, es atacando los referentes femeninos de su cuerpo, recordándoles que no son dueñas de sus propios cuerpos. De esta manera la violación es vivida por las mujeres como un acto de deshonra y de vergüenza, códigos que son compartidos por la comunidad cuando ésta está atravesada por lógicas patriarcales. Por eso, el violador sabe, o espera, que lo primero que obtendrá con la violación es el silencio de la víctima (Segato, s.f). En segundo lugar y unido a lo primero, cuando se viola a las mujeres se busca doblegar, desmoralizar y derrotar al grupo que está siendo sometido. La violación contra las mujeres, es un desafío a la masculinidad y a la hombría, cuando se piensan los cuerpos de las mujeres, como territorios que pertenecen a los hombres. Mediante la violencia sexual contra las mujeres, se busca castrar simbólicamente a “sus hombres” o se les hace sentir impotentes. En tercer lugar, si la violación es vivida como actos individuales de deshonra y de vergüenza, se despolitiza lo que el dominante ha impuesto como un arma política de destrucción de un grupo, de una comunidad o de un pueblo. Así, los hechos de violación tienen eficacia para dividir, para restarle fuerzas y afectar la cohesión de tal grupo, comunidad o pueblo.

Cuando escuchamos el testimonio y las historias de las mujeres Ixil y de otros pueblos, ellas narran cómo además de soportar en silencio la violencia sexual y sus terribles efectos, debieron enfrentar la culpa y la humillación de sus propios vecinos, familiares y victimarios. Esto nos habla claramente de por qué la violación funciona para quienes la planificaron. Si, frente a una mujer violada hay murmuraciones, chismes, culpabilidad, se rompe la confianza y la cohesión familiar y comunitaria. Como he dicho, la violación llega a tener una gran efectividad cuando es tratada como un acto íntimo de deshonra y de vergüenza, mientras ha sido cometida con una intención política, como un crimen de guerra. Los sentimientos de vergüenza y de deshonra para las mujeres y sus familias desvía la atención, porque los perpetradores quedan sin ser vistos e igualmente se ocultan los fines políticos de tales hechos. Por eso, muchas analistas y activistas insisten en que la violación no es un asunto individual, no es un crimen de motivación sexual, como dice Rita Segato (s.f). Y no es crimen de motivación sexual porque quienes violaron no lo hicieron motivados por deseos sexuales individuales incontrolados, sino para demostrar poder, someter, controlar y exterminar. La violencia sexual es entonces un crimen de guerra, un crimen político, una violencia genocida, y como tal debe también ser tratada. Reitero que la violación es eficaz cuando quienes la planifican, entienden lo que significa para quienes son violadas y su entorno. Hay códigos compartidos alrededor del tabú y del silencio. Por todo esto, la violencia sexual no debe ser personalizada e individualizada, no debe tratarse como una afectación a la intimidad de las mujeres solamente, porque cuando esto pasa, se despolitiza un problema que es político.

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  1. ¿Cómo entender lo que ocurrió a partir de examinar a los perpetradores directos de los crímenes sexuales? Como dice Mahmood Mamdani (2003), entender no significa disculpar, sino comprender como los victimarios –militares, patrulleros y comisionados- se convirtieron en agentes capaces de cometer actos de extrema crueldad contra mujeres y niñas mayas. Las mujeres sobrevivientes y quienes solo pueden testificar a partir de sus cuerpos mutilados, nos muestran que los perpetradores trataron de demostrar que no tenían límites. Cualquier regla que en las guerras protege a niñas, niños y mujeres, fue invalidada por quienes dirigieron y materializaron la represión política en este país. Escuchar el testimonio de las mujeres significa oír cómo los victimarios fueron despojados de todo sentimiento de compasión frente al dolor y el sufrimiento que provocaban. Esto significa que los victimarios tuvieron un entrenamiento político o doctrinario que premiaba los comportamientos insensibilizados frente a la crueldad; cualquier forma de tortura y de terror fue válida contra quienes fueron producidos como “el enemigo”. Así la violencia política en Guatemala fabricó una masculinidad depredadora que llevó al extremo los niveles de machismo, racismo y discriminación de clase que se vive “en tiempos de paz”. El patriarcado como marco de análisis nos ha dado muchísimas herramientas, pero tiene límites, cuando no se cruza con otras herramientas que nos permitan ver como se enlaza la violencia sexual con la racial-étnica y de clase social. Particularmente me pregunto, entre otras cosas, cómo se movilizó en los soldados indígenas, en los comisionados y patrulleros, sentimientos de auto-vergüenza y auto-odio que descargaron contra las mujeres mayas. No estoy diciendo que esa haya sido la motivación principal para cometer los crímenes, pero pudieron ser sentimientos que los facilitaran. Esto significa que la estrategia militar de contrainsurgencia depredó la propia humanidad de los hombres que cometieron los crímenes. Podríamos dejar de ver todo esto si así lo quisiéramos, pero si deseamos reconstruir la vida del Pueblo Maya, habrá que tenerlo en cuenta, por los efectos del adoctrinamiento militar en la destrucción del tejido social hasta la actualidad. Con toda seguridad, la violencia contemporánea contra las mujeres, está ligada a la violencia sexual permitida como arma de guerra durante los años de la represión política. En este sentido, me parece crucial preguntarnos ¿Cómo fueron producidos los perpetradores de la violencia sexual? ¿Cómo se entiende la actuación de los perpetradores mayas en el marco del adoctrinamiento militar contrainsurgente dirigido a destruir a los Pueblos Mayas? Me parece que este es un trabajo pendiente, pero fundamental.
  1. El genocidio como un mecanismo de re-colonización a través del cuerpo de las mujeres mayas. Aquí quiero brevemente contar un terrible episodio que nos narró don Jacinto Brito, principal de Nebaj, en una actividad realizada por Consejería en Proyectos en octubre pasado. En Xoloché, Nebaj, como ocurrió en tantas otras, a finales de 1982 el ejército llevó a gente reclutada de comunidades vecinas a tapiscar porque era tiempo de cosecha de maíz. El ejército dijo a los patrulleros que el maíz sería para ellos. Al terminar la tapisca, hicieron un volcán de mazorcas y tomaron a doña Elena una mujer anciana y ciega, muy respetada en la comunidad, a quien colocaron sobre el volcán de mazorcas y prendieron fuego. “Dos jóvenes quisieron rescatar a la anciana, corrieron para sacarla del fuego pero estalló una bomba que los soldados pusieron debajo de la ropa de la anciana…pero después, porque no hay un pensamiento bueno, pasaron la máquina, una carretera hicieron, revolvieron los granos de maíz…y el cuerpo de la anciana” (PCS, 2013). Máximo Bá Tiul quien moderaba la mesa donde habló don Jacinto Brito, reflexionó sobre cómo mientras el Popol Wuj narra la relación directa que las mujeres tienen con el maíz, como símbolo poderoso de la existencia y de la vida del Pueblo Maya, el ejército también las enlaza en la muerte, en la destrucción y en el genocidio. De hecho, para destruir a las comunidades mayas, el ejército buscó profanar lo que es sagrado, profanó el maíz como profanó el cuerpo de las mujeres. Como parte de una pedagogía de la destrucción y de la extrema crueldad (Segato, s.f), entrenó y obligó a muchos hombres a exterminar con sus manos lo que formaba parte de su vida. El involucramiento de las mismas víctimas, es una estrategia de guerra que otorga impunidad, porque permite culpar a las víctimas. Por eso, quienes dirigieron las operaciones de contrainsurgencia en este país, deben ser juzgado por atentar contra la existencia del Pueblo Maya a través de la destrucción y de la muerte causada a tantas comunidades, familias y personas civiles. Discutir el genocidio implica también discutir la violencia colonial re-articulada durante los años de la represión política y como sistema actual, a partir de colocar en el centro la experiencia de las mujeres mayas. 

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Quiero concluir diciendo, que los crímenes cometidos en el cuerpo de las mujeres, deben ser quitados del lugar de la vergüenza, del tabú y del silencio. Estos no son crímenes de naturaleza sexual nada más, sino son crímenes de genocidio. No debemos hablar de la violencia sexual en voz baja, sino debemos denunciarla con voz potente, porque en cada mujer violada y masacrada hay un crimen contra el Pueblo Maya y contra la humanidad. La justicia para cada una de estas mujeres significa dignificar también al Pueblo Maya. Treinta años después de cometidos los hechos convergen razones para romper el silencio. Si lo primero que se busca garantizar con la violencia sexual es silenciar a las mujeres y fragmentar a las comunidades mayas, haber hablado es un actor de irrupción de gran importancia histórica. Para cerrar, reitero lo dicho al inicio, las mujeres nos han mostrado que silencio no es lo mismo que olvido.

Bibliografía

Mamdani, Mahmood (2003) “Darle sentido histórico a la violencia política en el África Poscolonial” en: Istor Revista de Historia Internacional. Año 4 No. 14. CIDE, México.

Brito, Jacinto (2013) Genocidio y trabajo comunitario por la memoria. Ponencia presentada en Congreso Mesoamericano de Pueblos Indígenas, Genocidio y Despojo, Resistencia y Memoria, PCS, Guatemala.

Segato, Rita (s.f) Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?pid=S0102-69922014000200003&script=sci_arttext

*Aura Cumes (Kaqchikel, Chimaltenango, Guatemala). Sus intereses de investigación y de acción política giran en torno al análisis de las relaciones y formas de poder y de dominación experimentadas en sociedades fundadas en una historia de colonización como la guatemalteca. Es desde la problematización del hecho colonial que lee las múltiples y entrecruzadas formas de poder y de dominación como el patriarcado, el racismo y el sexismo y las nociones político-analíticas de género y cultura. Doctora en Antropología Social por el CIESAS, México DF. Ha sido investigadora y docente del Área de Estudios Étnicos y el Programa de Género la FLACSO Guatemala. Coeditora de La encrucijada de las identidades. Mujeres, feminismos y mayanismos en diálogo (2006) y de la colección Mayanización y vida cotidiana. La ideología multicultural en la sociedad guatemalteca (2007). Autora de múltiples artículos publicados en revistas nacionales e internacionales.

**Ponencia presentada en las actividades del aniversario del primer año de la Sentencia por Genocidio , realizadas por CALDH y AJR. presentada en está página como Colaboración Especial de la Autora para Grupo de Mujeres Ixchel. 

Nuestra Memoria, Nuestra Verdad

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Este espacio pretende mostrar las luchas de las mujeres por la memoria, la justicia, los derechos humanos, a través de mostrar imágenes que reflejan sus vidas, testimonios y resistencia y dar a conocer la verdad.

Con sus rostros y voces queremos contar sus historias de vida, de resistencia, de lucha y de búsqueda de justicia, y es a través ellas que podemos encontrar la verdad de sus comunidades y de todo el país.

En la búsqueda de transformar el dolor y la Impunidad la fuerza de las mujeres da cuenta de su lucha en donde se ha roto con el miedo, el silencio impuesto.

Ellas son las que con su trabajo, su vida, su alegría, dolor, tristeza y fuerza, han ido construyendo juntas para poder romper esta historia impuesta por el silencio y el miedo y salirse de lo establecido para poder denunciar y dar a conocer la verdad que viene de las entrañas de la tierra y de las comunidades.

Las imágenes se juntan con las palabras de otras y con las fotografías y con los artículos y reportajes que presentaremos en esta página queremos contribuir a seguir insistiendo en construir memoria desde nosotras y desde todas.

Los testimonios y las imágenes quieren contribuir a memoria colectiva, pero sobre todo contar la historia de vida de las que quisieron callar a través del terror pero que hoy florecen en quien se atreve a escribir, hablar y nombrar la verdad y que siguen en la búsqueda de justicia.

 

Grupo de Mujeres Ixchel

Nuestra Memoria, Nuestra Verdad

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Este Espacio pretende Mostrar La Lucha de las Mujeres por la memoria, la justicia. Es un Través de Sus Palabras, SUS vidas y testimonios Que Podemos Encontrar la verdad.

Con SUS Rostros y voces con SUS Queremos Contar SUS historias de vida, de Resistencia, de lucha y de búsqueda de justicia, A Traves de sus ojos Podemos Encontrar los reflejos de La Realidad, y los ojos de Sus Comunidades.

En la búsqueda de Transformar el dolor y la Impunidad La Fuerza de las Mujeres Cuenta la historia En Donde se ha roto con el miedo, el silencio impuesto y Son Ellas Quienes con su sector energía, su alegría, dolor, tristeza, fuerza, Que Nos muestran Nuestra Historia y Nuestra verdad.

Sus voces se Unen a la los muchas Quienes were arrebatadas POR EL terror, Pero Que hoy florecen en La Voz de Quienes se atreven a Escribir la historia, la verdad y Quienes Piden y Buscan la justicia.