Reencontrándose

Juana y la búsqueda de Moíses – Diario Militar

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En Mayo se conmemora la aparición del Diario Militar o llamado también el dosier de la muerte,

Cada 20 de mayo   se conmemora su aparición pública , que documenta a 183 personas guatemaltecas, las cuales fueron detenidas y desaparecidas por los órganos represivos del estado de Guatemala  durante los años de 1983 a 1985.

Dentro de este Diario se encuentra la historia de Moisés Saravia López quien era originario de San Martín Jilotepéque de la aldea Las Venturas en el departamento de Chimaltenango.

Moisés era agricultor pero también era Alcalde Auxiliar de su comunidad Moisés debido a su conciencia social estaba organizado en el movimiento revolucionario.

La vida de Moisés transcurría al lado de su Esposa Juana Camey juntos tuvieron 8 hijos de los cuales también 2 fueron desparecidos, María Julia de 17 años y Nazario de 18.

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“No hay que parar de buscar aunque sea muerto o vivo pero debemos encontrarlos”

El 11 de marzo de 1984 fue detenido desparecido Moisés Saravia esto según la información que se encuentra en el Diario Militar donde está registrado bajo el No Y-88. El día que desapareció Doña Juana cuenta que el salió hacer unas compras sin saber que ya no regresaría a partir de ahí inicio su búsqueda que duro 32 años antes de poder volverse a reencontrar.

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Juana comenta como lucho por su familia para poder sobrevivir y no paró de buscar a Moisés y sus hijos, ella sola   empezó la búsqueda viajo a la Ciudad de Guatemala y lucho por encontrarlo posterior a eso su hija más pequeña Maribel sigui luchando por dar con el paradero de su padre.

Y en el 2003 fue encontrado el cuerpo de Moisés su osamenta estaba en una fosa común en un destacamento militar de Comalapa en ese mismo lugar fue encontrarlo los restos de dos personas más que aparecen en el Diario Militar Amancio Samuel Villatoro y Saúl Linares.

En el 2012 mediante la prueba de ADN fue identificado, pero hasta el 2 de abril de 2016   la familia pudo darle un digno adiós al inhumarlo en el en el camposanto Las Colinas

Juana se siente tranquila al saber donde se encuentra su esposo

“ Yo se donde se quedo ahora, se donde esta su cuerpo ni su cuerpo solo los huesitos… pero me siento alegre de que ya no esta tirado y esta guardado su espíritu esta ya con nosotros”

La búsqueda de la familia continua por encontrar a los dos hermanos que fueron desparecidos, la lucha de esta familia a sido presidida por Juana y por su hija pequeña, juntas han luchado hasta encontrarlo.

Muchas familias siguen esperando noticias de sus familiares y el Diario Militar es la muestra del control y la represión que el Estado tenía en contra de mujeres y hombres campesinos, estudiantes, trabajadores que buscaban un mejor futuro para el país.

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La violencia de la guerra no pudo sepárarnos , nuevamente juntas

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Pasaron más de 28 años para que una madre se volviera a encontrar con su pequeña de 4 años. María González Cedillo, quien vivía en la Aldea Río Azul del municipio de Nebaj, El Quiché, está junto a su hija nuevamente.

“Fuimos perseguidas y masacradas por los Ejércitos”

María con su familia tuvieron que huir de la aldea en que vivían en 1984. Se refugiaron en aldeas de las montañas de Chajul, debido a la represión a la que fueron sometidas las poblaciones por parte del Ejército de Guatemala.

Miles de personas tuvieron que hacerlo para salvar sus vidas, sin embargo las condiciones que en las que estuvieron obligadas a vivir hicieron que mucha gente muriera, por hambre, enfermedad, frio y miedo.

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“Comíamos una vez al día”

“Nosotros sembrábamos milpa pero los ejércitos llegaban a cortar, no podíamos juntar fuego para la comida para que no nos viera el ejercito, comíamos solo una vez al día, solo de noche se podía juntar fuego, sufrimos bastante, no solo vivimos en una comunidad sino que tuvimos que vivir en varios lugares de la montaña, ya no había ropa, ni comida, ahí sufrimos con la hija que hoy vamos a enterrar.”

Debido al asedio constante del ejercito, María tuvo que vivir en diferentes lugares en la montaña, junto con su hija Jacinta Santiago González quien en ese entonces tenía 4 años, y quien tendría 35 en la actualidad. María y Jacinta no estaban solas si no que huían junto con su familia, el papá de Jacinta y una hermana más, Marta. En una de las ocasiones en que tuvieron que volver a huir, por la llegada del ejército al lugar, la pequeña Jacinta se cae y se asusta.

 

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“Murió de Susto”

La niña se enfermó y murió quince días después, por las condiciones en que vivían en la montaña la familia no tuvo otra opción que dejarla en el lugar donde murió.
“Jacinta murió por miedo, por susto, porque en esa época habían muchas masacres, habían muchos niños a los cuales no se les podía dejar que ellos lloraran porque cuando lo hacían los ejércitos escuchaban y muchos murieron a causa de esto.”

Jacinta fue encontrada gracias a la búsqueda de su madre quien recuperó su cuerpo después de 28 años, ya que había sido enterrada a la par de la casa temporal en la que vivieron previó a la llegada del ejército.

María se enteró de las exhumaciones gracias a la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala, CONAVIGUA, por lo que decidió recuperar los restos de su hija para ser enterrada cerca de la familia, ya que su cuerpo se hallaba en la montaña de Paal, Chajul.

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“Estoy contenta de dejar a mi hija en un lugar digno, al fin estoy cerca de ella, porque cuando se quedó en la montaña nunca pude regresar a visitarla a dejarle una flor, una veladora, ahora esta cerca de mí y cerca de su papá quien ya falleció… no solo mi hija falleció en el tiempo de la violencia si no que también mi abuelo y otra hermana pero no recuerdo donde están enterrados… aunque ya no puedo hablar con mi hija estoy satisfecha porque ahora está en un lugar digno”
Los restos de Jacinta están en casa, después de más de 28 años de su muerte causada por la violencia del Estado durante el conflicto armado interno en1984, hoy una niña de 4 años descansa junto a su padre, gracias a la lucha de su madre.

Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico, niñas y niños sufrieron la violencia directa e indirectamente durante la guerra, “Del total de víctimas con edad conocida, los niños conforman el 20% de las personas muertas por ejecución arbitraria; el 14% de víctimas de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; el 11% de víctimas de desaparición forzada; el 60% de los muertos por desplazamiento forzado; el 16% de los privados de libertad, y el 27% de los violados sexualmente.”[1]

Durante los desplazamientos forzados fueron las niñas y los niños quienes más perdieron la vida, es decir más de la mitad de la población desplazada, la inestabilidad e incertidumbre generaban miedo e inseguridad en la niñez. En muchos casos se reporto que niñas y niños murieron por “susto y por miedo”, en otros casos murieron asfixiados por sus madres cuando en las huidas les tapaban la boca por por temor a ser escuchados por sus perseguidores.

Y muchas otras niñas, como Jacinta, murieron por el terror que vivían constantemente. La lucha de su madre y la de la familia por sobrevivir lograron que hoy Jacinta esté cerca de su padre y de su hogar. Una niña que vio su vida cegada, por un Estado que, en lugar de protegerla, la persiguió asesinando no solo sus sueños de niña, sino su cuerpo.

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[1] Informe de Comisión de Esclarecimiento Histórico de Guatemala