Casos

Ni Una menos – Guatemala

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En Ciudad de Guatemala como en otros lugares del país  como Quetzaltenango, Panajachel, Antigua Guatemala  se sumaron a las movilaciones que se dieron en varios países  para denunciar la violencia contra las mujeres y los feminicidios que ocurren en el país y en Latinoamerica.

Con pancartas  y  consignas gritaron en la Ciudad de Guatemala en las dos jornadas de manifestacion “Vivas Las Queremos” “No más feminicidios” así tambien se denunció la la violencia sexual contra mujeres y niñas, los embarazos forzados, el acoso sexual callejero.

En Guatemala en lo que va del año 2016 han sido asesinadas más de 500 mujeres. Las luchas por los derchos de las mujeres han logrado legislar una ley contra el feminicidio sin embargo la violencia contra las mujeres aún es un problema grave.

En esta jornada de denuncia las mujeres  reinvindicaron sus derechos pero sobre todo el derecho a tener una vida digna.

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Juana y la búsqueda de Moíses – Diario Militar

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En Mayo se conmemora la aparición del Diario Militar o llamado también el dosier de la muerte,

Cada 20 de mayo   se conmemora su aparición pública , que documenta a 183 personas guatemaltecas, las cuales fueron detenidas y desaparecidas por los órganos represivos del estado de Guatemala  durante los años de 1983 a 1985.

Dentro de este Diario se encuentra la historia de Moisés Saravia López quien era originario de San Martín Jilotepéque de la aldea Las Venturas en el departamento de Chimaltenango.

Moisés era agricultor pero también era Alcalde Auxiliar de su comunidad Moisés debido a su conciencia social estaba organizado en el movimiento revolucionario.

La vida de Moisés transcurría al lado de su Esposa Juana Camey juntos tuvieron 8 hijos de los cuales también 2 fueron desparecidos, María Julia de 17 años y Nazario de 18.

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“No hay que parar de buscar aunque sea muerto o vivo pero debemos encontrarlos”

El 11 de marzo de 1984 fue detenido desparecido Moisés Saravia esto según la información que se encuentra en el Diario Militar donde está registrado bajo el No Y-88. El día que desapareció Doña Juana cuenta que el salió hacer unas compras sin saber que ya no regresaría a partir de ahí inicio su búsqueda que duro 32 años antes de poder volverse a reencontrar.

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Juana comenta como lucho por su familia para poder sobrevivir y no paró de buscar a Moisés y sus hijos, ella sola   empezó la búsqueda viajo a la Ciudad de Guatemala y lucho por encontrarlo posterior a eso su hija más pequeña Maribel sigui luchando por dar con el paradero de su padre.

Y en el 2003 fue encontrado el cuerpo de Moisés su osamenta estaba en una fosa común en un destacamento militar de Comalapa en ese mismo lugar fue encontrarlo los restos de dos personas más que aparecen en el Diario Militar Amancio Samuel Villatoro y Saúl Linares.

En el 2012 mediante la prueba de ADN fue identificado, pero hasta el 2 de abril de 2016   la familia pudo darle un digno adiós al inhumarlo en el en el camposanto Las Colinas

Juana se siente tranquila al saber donde se encuentra su esposo

“ Yo se donde se quedo ahora, se donde esta su cuerpo ni su cuerpo solo los huesitos… pero me siento alegre de que ya no esta tirado y esta guardado su espíritu esta ya con nosotros”

La búsqueda de la familia continua por encontrar a los dos hermanos que fueron desparecidos, la lucha de esta familia a sido presidida por Juana y por su hija pequeña, juntas han luchado hasta encontrarlo.

Muchas familias siguen esperando noticias de sus familiares y el Diario Militar es la muestra del control y la represión que el Estado tenía en contra de mujeres y hombres campesinos, estudiantes, trabajadores que buscaban un mejor futuro para el país.

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Los rostros del agua

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Desde el 11 de abril 2016 cientos de hombres, mujeres, niñas, niños y ancianos salieron desde sus comunidades situadas al norte y al sur del país ellas caminaron bajo el sol y el calor , durante su recorrido se detuvieron a observar y constatar como el agua un bien natural comunitario esta siendo utilizado por empresas extractivas y otras empresas que explotan y monopolizan el agua.

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Las comunidades que caminaron  por la vida el agua y el territorio han permanecido siempre en resistencia. los pueblos indígenas han estado en constante lucha en contra de las mineras e hidroeléctricas que junto con el Estado las han criminalizado , amenazado y perseguido por defender su vida y sus derechos .

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El 22 de abril llegaron a la ciudad los rostros del agua para inundar las calles de fuerza y   de energía como un río y una marea en los ojos, manos, pies y bocas las caminantes movieron el cemento de esta ciudad dormida.

Las fuerzas ancestrales de los pueblos llenaron de esperanza   los cantaros del pueblo que no cesa en seguir luchando para que los bienes naturales sean respetados el territorio y el agua son vitales y son propiedad de los pueblos y no de las empresas que pretenden monopolizar y privatizar la fuerza de la naturaleza.

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Río Negro – La luz de la Sangre

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La hidroeléctrica Chixoy se encuentra asentada en la confluencia de los departamentos de Alta Verapaz, Baja Verapaz y El Quiché. Dentro de esta gran construcción se encuentra la historia de personas que murieron a manos del Ejército de Guatemala y comunidades enteras que fueron desalojados de sus territorios.

“Nos quitaron nuestra tierra”

La construcción de la hidroeléctrica dentro de los terrenos de las comunidades que vivían en la ribera del río Chixoy, fue promovida por el Instituto Nacional de Electrificación (INDE) en 1975. Era descrita como “ ‘la obra más grande del hombre en Centroamérica’, para solucionar el problema de energía eléctrica del país, bajo el auspicio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y del Banco Mundial. El plan contempló la inundación de más de 50 kilómetros a lo largo del río y algunos afluentes, lo cual afectaría a cerca de 3,445 personas de las comunidades asentadas en los márgenes”[1].

Aquí fue donde empezaron los atropellos para la población de Río Negro. Se negaban a salir del lugar debido a que la empresa quería reasentar a la población en Pacux, una comunidad que no tenia un buen terreno para la agricultura y la vida.

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En 1980 inició la violencia de la empresa hidroeléctrica y el Estado de Guatemala cuando fueron asesinados cuatro lideres de Río Negro con la excusa de que estaban molestando a personal del INDE; posterior a ello el INDE solicitó una reunión con dos líderes de Río Negro para entablar reuniones de diálogo entre la comunidad y la hidroeléctrica. Se les citó en las instalaciones de esta, sin embargo ellos nunca regresaron después de esta reunión y fueron encontrados asesinados en Baja Verapaz.

El 13 de febrero de 1982 trescientos habitantes de Río negro fueron torturados y masacrados por parte del Ejército de Guatemala y paramilitares en la comunidad de Xocox. Dominga Chen logró escapar de esta masacre y regresó a Río Negro a contar lo sucedido y la población huyó hacia las montañas aledañas. El ejército amenazó entonces a las mujeres de la comunidad diciéndoles que si no aparecían los hombres ellas serían las próximas en morir y así lo cumplieron un mes después.

El 13 de marzo de 1982

El ejército de Guatemala junto con paramilitares saqueó la comunidad de Río Negro con la excusa de que los hombres de las familias estaban en la guerrilla, reunieron entonces a las mujeres, niños, niñas y ancianos.

A las mujeres las amarraron del cuello y las manos y fueron obligadas a caminar al cerro de Pocoxom a 3 kilómetros cuesta arriba de la comunidad sin agua y sin alimentos. Antes de asesinarlas las violaron sexualmente. Niños y niñas en su mayoría también fueron asesinados.

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Al llegar al cerro de Pacoxom, los patrulleros y soldados escarbaron una fosa y procedieron a matar a las personas de Río Negro que se encontraban presentes. Ahorcaron a varias personas usando palos o lazos y a otras las mataron con machetes o disparándoles. Mataron a los bebés y a los niños con machetes, agarrándolos de los pies o del pelo para lanzarlos contra las piedras o los árboles hasta que perdieran la vida, o también amontonándolos en pequeños grupos para dispararles a todos juntos. Los cadáveres de las personas masacradas fueron tirados a una quebrada cercana o a una fosa que los patrulleros y soldados habían cavado, la cual posteriormente cubrieron con piedras y ramas.[2]

Durante esta masacre mataron a 70 mujeres y 107 niños. Posterior a esto las y los sobrevivientes de la comunidad siguieron sufriendo persecusción y fueron masacradas 171 personas más ese mismo año.

Algunas personas sobrevivientes fueron a Pacux sin embargo este lugar no permitía tener cultivos, era prácticamente una aldea modelo implementada en esos años por el Ejército de Guatemala en donde mucha población murió de enfermedad y hambre.

Actualmente siguen viviendo personas de Río Negro en esta comunidad, la violencia contra la población Achi durante esta época fue atroz y el interés de una hidroeléctrica se sobrepuso sobre la vida de las personas.

El caso logro ser llevado a la Corte Interamericana de Derechos humanos en donde se pedía sentenciar al Estado de Guatemala y a quienes financiaron el proyecto: el Banco interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Se pidió resarcir a las personas sobrevivientes, sin embargo, esto no ha llegado del todo a las victimas que aun viven en Río Negro y en Pacux en condiciones precarias y de pobreza.

Cada 13 de marzo la comunidades de Río Negro y Pacux se reúnen en el cerro de Pocoxom a conmemorar la masacre vivida por las mujeres y recordar como fueron desalojados de sus comunidades y como cientos de personas murieron asesinadas por los intereses de una empresa que construyó una hidroeléctrica.

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Durante esta conmemoración se acampa en el lugar se hacen ceremonias mayas y la gente convive, los hombres y mujeres mayores cuentan lo sucedido, la noche cae en Pocoxom el fuego dura toda la noche y madrugada, las montañas lloran se escucha su llanto durante el camino.

Abajo del agua y del paisaje imponente de la represa se encuentran alrededor de 25 comunidades sumergidas por el embalse, muchas otras comunidades perdieron el acceso a agua.

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La conmemoración es necesaria tanto como el resarcimiento y la justicia, la comunidad de Río Negro sigue esperando. Es necesaria la reparación pero también es necesario no olvidar.

Han pasado 33 años y la situación no cambia en el país, el despojo a los pueblos por megaproyectos como hidroeléctricas y minería sigue generando violencia y criminalizando, es por ello que es necesario construir la memoria colectiva para que no sigan sucediendo estos hechos.

La vida continúa en Río Negro y entre los cerros y el cemento se sigue contando la historia de quienes perdieron su vida, para tener un “desarrollo” impuesto y una hidroeléctrica que genera luz pero que en sus raíces fue construida con sangre y dolor del pueblo achí.

Ese 13 de marzo mataron vida y sueños la fuerza de las mujeres masacradas en Pocoxom saluda a quienes las conmemoran y, bajo el amanecer, abraza a sus familiares que las recuerdan, los niños juegan para recordar que a pesar del terror la vida se mantiene firme frente a la muerte que quisieron sembrar.

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[1] http://raulfigueroasarti.blogspot.com/2012/03/masacre-y-eliminacion-de-la-comunidad.html

[2] http://www.corteidh.or.cr/docs/casos/articulos/resumen_250_esp.pdf

 

Mujeres que trabajan por la justicia y por la memoria

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Durante los treinta y seis años de guerra interna vivida en Guatemala, la población sufrió violaciones a los derechos humanos en diversas formas. La guerra trajo consigo la represión del Estado de Guatemala que se vio materializada en desapariciones forzadas, masacres en comunidades indígenas enteras, asesinatos, violencia sexual, desplazamiento interno, exilio y persecución, entre otras vejámenes.

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En el proceso de búsqueda de justicia, miles de mujeres han estado al frente reivindicando la memoria y, también, contando lo que pasó y sigue pasando en sus comunidades. Su voz ha sido un aporte para la memoria colectiva y abre las puertas a muchas otras mujeres.

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Las mujeres han dado su cuerpo como testimonio, han roto el miedo, el silencio y los prejuicios; se han mantenido en la búsqueda de familiares aún desaparecidos, luchando por acceder a la justicia y mostrar la verdad.

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Han salido a la calle, se han puesto de pie frente a la justicia para señalar a los culpables y nos han mostrado la realidad de toda una sociedad. Gracias a esas voces se han logrado sentencias contra el Genocidio vivido en el país, visibilizando la lucha del pueblo ixil. También gracias a su grito se ha juzgado la violencia y esclavitud sexual y doméstica que vivieron las mujeres mayas q´eqch´i durante la guerra, logrando una sentencia condenatoria en el caso de Sepur Zarco.

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Hay otras luchas que se siguen librando: la resistencia para no olvidar y la necesidad de seguir nombrando lo sucedido hasta obtener justicia. Son las mujeres, las niñas, las abuelas, las que junto a sus comunidades han luchado por la vida.

Ellas han trabajado para poder lograr justicia, no solo para sus comunidades sino para todo el país.

En sus rostros encontramos su fuerza, las mujeres han roto el silencio y son referentes para otras mujeres que siguen hoy tratando de encontrar el camino a la justicia.

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En un país donde se sigue negando la violencia de Estado, sus voces son imprescindibles para otras mujeres que trabajan y luchan por la justicia.

La verdad sigue surgiendo de la tierra pero también de la voz de las mujeres. De su voz sale la luz de la verdad, ellas cantan para romper la barreras impuestas, portan en sus manos las fotos de sus familiares, los nombres de las abuelas y abuelos que ya no están, llevan flores a los campos cubiertos de huesos, ellas los buscaron hasta encontrarlos, tienen la fuerza de la vida y de los cerros en sus manos, en sus ojos que brillan en la oscuridad, que desploman el terror para recordarnos la ternura.

Ellas nos muestran nuestra memoria y nuestra verdad.

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Sepur Zarco- Reparación digna para las mujeres

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Mujeres mayas q´eqch´i lograron sentencias condenatorias en contra dos de los responsables de las violaciones sexuales y esclavitud de la cual fueron víctimas a manos del Ejército de Guatemala.

El Tribunal de Mayor Riesgo “A” sentenció a los dos acusados en este proceso a 30 años por los delitos contra los deberes de humanidad.   Al Teniente Coronel Steelmer Reyes Girón, quien dirigía el Destacamento Militar de Sepur Zarco, se le condenó a 120 años y al comisionado militar Hediberto Valdez Asij se le encontró culpable de los delitos de contra deberes de la humanidad y desaparición forzada y se le sentenció a 240 años de prisión inconmutables.

El dos de marzo, el Tribunal de Mayor Riesgo “A”, basado en las peticiones de las mujeres q´eqchís y querellantes del proceso, dictó 18 medidas de reparación a las víctimas y para la comunidad de Sepur Zarco.

En relación a la reparación individual se fijó que el acusado, Teniente Coronel Esteelmer Reyes Girón, deberá pagar la cantidad de Q500 mil para cada víctima de violencia y esclavitud sexual y doméstica y Hediberto Valdez Asij deberá pagar Q250 mil para familiares de víctimas de desaparición forzada. También se dictaron medidas para que el Ministerio Público continúe con la investigación para seguir en la búsqueda de las personas desaparecidas de Sepur Zarco y las comunidades vecinas.

Otras de las medidas será instalar un Centro de Salud en la comunidad de Sepur Zarco, así como el mejoramiento de las escuelas de las comunidades afectadas. Parte de esta medida se cumplirá al instalar un centro bilingüe de educación media para niñas y mujeres, además de becas de estudio en los tres niveles. Dentro de las resoluciones de educación se ordenó que los libros de texto deban contener la historia del Caso de las mujeres de Sepur Zarco.

Con respecto a la legalización de las tierras que las familias q´eqch´i estaban tramitando en el momento en que fueron violentados por el ejército de Guatemala, el Tribunal ordenó que estos trámites deban continuar ante el actual Fondo de Tierras para beneficio de las mujeres sobrevivientes.

La realización de un documental sobre el caso es otra de las medidas que el tribunal resolvió. También se estableció que la sentencia del juicio sea traducida a los 24 idiomas que se hablan en el país. Otra de las reparaciones importantes fue que las organizaciones querellantes deben iniciar el trámite para establecer el día 26 de febrero como el día de las víctimas de violencia, esclavitud sexual y servidumbre doméstica.

Al municipio de El Estor se le solicita que se construya un monumento que refleje la lucha de justicia de las mujeres de Sepur Zarco.

En el caso de desaparición forzada el tribunal ordenó a las organizaciones querellantes que realicen gestiones ante el Congreso de la República sobre la ley de desaparición forzada.

Para el Ministerio de Defensa Nacional se solicitó que en los cursos de formación militar se incluya los cursos de Derechos Humanos de las mujeres y legislación de prevención de la violencia contra la mujer.

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Las medidas de reparación digna hacía las mujeres sobrevivientes son parte del proceso de justicia, las mujeres q´eqch´i, quienes nuevamente estuvieron en la sala de audiencias, expresaron su satisfacción por la sentencia y por las medidas resueltas.

Demecia Yat resaltó la importancia del proceso que servirá a muchas otras mujeres, pero también invitó a romper el silencio y a que la lucha por la justicia continúe:

“Es difícil este camino pero lo logramos entre todas… e insisto en que otras mujeres se levanten, no solo nosotras hemos sufrido la violencia del conflicto armado, sino que hay otras mujeres en Guatemala, que no tengan miedo, que nosotras nos levantemos que no nos quedemos calladas, con todo el sufrimiento… en ningún momento estamos mintiendo de lo que vivimos por eso nos trajo hasta acá nuestra historia”

Con las medidas resueltas las querellantes enfatizan que se garantiza generar un proyecto de vida para las niñas y mujeres de la comunidad de Sepur Zarco y las comunidades aledañas.

El juicio Sepur Zarco es histórico en el país y nivel mundial, las mujeres mayas q´eqch´i marcaron un precedente su lucha y su voz.

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Reconociendo la verdad de la voz de las mujeres -Sepur Zarco

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Mujeres mayas q´eqch´is lograron que un Tribunal guatemalteco reconociera la violencia y esclavitud sexual que ellas y otras mujeres sufrieron por el Ejército de Guatemala así como de la violencia cometida en comunidades de Alta Verapaz y el Estor Izabal.

En un juicio histórico que duro 26 , días el Tribunal de Mayor Riesgo “A” sentenció a los dos acusados en este proceso a 30 años por los delitos contra los deberes de humanidad.   En el Caso del Teniente Coronel Steelmer Reyes Girón quien dirijía el Destacamento Militar de Sepur Zarco se le encontró culpable del asesinato de Dominga Coc y sus hijas Anita y Hermelinda, condenándole a 90 años por los asesinatos lo que le da una totalidad de 120 años.

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A el Comisionado Militar Hediberto Valdez Asij se le encontró culpable de los delitos de contra deberes de la humanidad y desaparición forzada y se le sentencio a 240 años de prisión inconmutables

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El destacamento militar de Sepur Zarco, durante la guerra interna en Guatemala sirvió como un centro de recreación y descanso para los elementos del ejército fue ahí que en los años de 1982 y 1986 que mujeres Q`eqchi`s fueron víctimas de violencia y esclavitud sexual a manos del Ejército de Guatemala, quienes desaparecieron y asesinaron a sus esposos y destruyeron sus bienes, siendo posteriormente desplazadas para convertirlas en esclavas domésticas y sexuales lo que duraría meses y hasta años.

El tribunal hizo énfasis en que para esta sentencia fueron de suma importancia los testimonios de las mujeres sobrevivientes. Así también reconoce que los hombres de las comunidades afectadas que fueron desaparecidos forzosamente eran campesinos que únicamente estaban organizándose para regular sus tierras.

“Los juzgadores creemos firmemente en los testimonios de las mujeres que fueron violadas en Sepur Zarco”

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Además que dijeron que era importante reconocer los hechos sucedidos, para empezar a sanar.

“Al concluir con nuestro análisis los juzgadores expresamos que creemos firmemente en reconocer la verdad, ayuda a sanar las heridas del pasado, haciendo conciencia que este tipo de hechos no debe de volver a repetirse, porque el pueblo de Guatemala desea vivir en paz”

Dentro de la sentencia se reconoce que las constantes violaciones sexuales hacia las mujeres tenían como objetivo destruir a la población.

“El profanar los cuerpos de las mujeres también constituyo una profanación hacia la comunidad y se convirtió a las mujeres en objetivo de guerra , para lograr la aniquilación de quienes consideraban sus enemigos, en tanto que la servidumbre domestica también llevo al sometimiento de las mujeres de las personas consideradas como enemigas”

El tribunal también habló sobre como estos delitos dejan una pena irreparable en las víctimas, además de las secuelas que tienen la violencia sexual en la vida de las mujeres, reconocieron el temor de las y los testigos por lo sufrido.

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Durante más de 34 años lucharon las mujeres mayas q´eqch´is para mostrar la verdad de sus cuerpos , y la de sus comunidades.

Sepur Zarco es la muestra de lo que la violencia de Estado dejó en el cuerpo de las mujeres, logrando al dar sus testimonios vencer el miedo y el silencio impuesto a la sociedad Guatemalteca

Ellas con sus voces lograron marcar un precedente en la memoria colectiva, y en la historia del país.

“Estamos aquí abriendo camino para muchas mujeres que han sufrido de violación y masacres, no solo nosotros del pueblo q´eqch´i también otras comunidades del país, queremos que ellas también sigan adelante ”[1]

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Rigoberta Menchú Premio Nobel de la Paz, se abraza con una de las sobrevivientes al terminar la sentencia.

Esto dijo una de las mujeres mayas q´eqch´is que son quienes   después de esta larga espera, desean ver justicia no solo en sus comunidades si no en otras comunidades del país que vivieron los vejámenes cometidos por el Estado de Guatemala durante la Guerra interna que duro 36 años.

Es con esta sentencia que se abre muchas posibilidades para otras mujeres , los pueblos siguen desenterrando la verdad de la tierra, las mujeres siguen hablando desde sus cuerpos para lograr mostrar la verdad que se ha vivido, para obtener justicia.

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[1] Entrevista realizada posterior a la sentencia el 26 de febrero por Noticiero Guatevision.

“Tengo en mis ojos el momento cuando capturaron a mi esposo”

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Por Gladys Tzul Tzul

Esa fue una de las frases que el 25 de febrero de 2016 mencionó una de las mujer q’eqchi, querellante, como manera de pedir una sentencia condenatoria. Las palabras pueden englobar la fuerza de la lucha que 15 mujeres q’eqchie’s han sostenido en el juicio conocido como el caso Sepur Zarco; juicio en el que demandan justicia y resarcimiento por los delitos de violación, esclavización sexual, asesinato y desaparición forzada. Sentados en el banquillo de los acusados se encuentran el coronel Esteelmer Reyes Girón y Hedilberto Valdez Asig, a quienes las mujeres demandantes han reconocido y señalado como actores materiales por la desaparición de sus hijos y sus esposos; como perpetradores de violación y esclavitud sexual y domética. Estamos en la fase final y mañana 26 de febrero se ha programado la lectura de sentencia.

Es relevante destacar que en un tribunal nacional guatemalteco se conozcan y se juzguen este tipo de delitos. Seguramente este juicio habilitará una serie de procesos de juzgamientos futuros. Sin embargo en este texto convoco a pensar más allá de lo que se considera válido o relevante para fines jurídicos en los tribunales. Si vemos más allá de los tribunales podremos esbozar explicaciones de lo que ocurrió en la guerra que produjo el genocidio guatemalteco. Por ejemplo si vemos así: el objetivo de la guerra fue aplacar las luchas comunales para despojar de territorio a las comunidades y uno de los puntos centrales para lograrlo fue mediante la esclavización sexual y el sometimiento del cuerpo de las mujeres.

También es interesante notar que los dos acusados no negaron ni la desaparición forzada, ni la violación y la esclavitud sexual, en sus palabras –que no tenían valor declaratorios- dijeron “yo no estuve ahí” lo cual deja espacio a que otros militares sean llevados a juicio, pero también dan veracidad de los testimonios de las mujeres las versiones de los testigos y los peritos. Con tan sólo un par de testimonios se devela la forma del funcionamiento de la guerra: “Cuando nos violaban, nos ponían una arma en el percho y nos decía en vez de patrullar tenés que hacer esto”, “Nos obligaban a cocinar y a lavar la ropa”. Ambos testimonios nos presentan la manera de cómo funcionó la guerra y de la vital importancia del sometimiento del cuerpo de las mujeres.

Las declaraciones de estas mujeres amplían nuestra comprensión sobre el prolongado despojo de tierras en la guerra: “nuestros hijos no tienen donde vivir, no tienen donde cultivar” Estas palabras, además de denunciar actos de 1980 alcanzan a la situación actual donde la minería y los proyectos geotérmicos e hidroeléctricos que se quieren imponer en los territorios indígena, marcan una ola de ofensiva contra los territorios indígenas. En Guatemala donde los muertos aún está por encontrarse por debajo de la tierra. Las palabras de las mujeres de Sepur Zarco nos alertan y nos dan esperanza.

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Las voces de la vida -Sepur Zarco

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Ellas mujeres mayas q´eqch´is esperaron más de 34 años para obtener justicia, por los vejámenes vividos por el ejército de Guatemala.

El destacamento de Sepur Zarco

El destacamento de Sepur Zarco se ubico en el municipio del Estor Izabal , y fue un centro de tortura, violencia y esclavitud sexual, para muchas mujeres mayas q´ueqchís que fueron víctimas del Ejército de Guatemala quienes cometieron estas violaciones y las esclavizaron domésticamente como también son ejecutores de la represión , asesinato y desaparición forzada de las comunidades aledañas al destacamento.

Los hechos ocurrieron en 1982 y 1983 en donde población de comunidades de Izabal y Alta Verapaz fueron víctimas de hechos de represión y violaciones de derechos humanos cometidas por el ejército de Guatemala.

A la mayoría de las mujeres de comunidades de estos municipios los detuvo el ejército aduciendo que apoyaban a la guerrilla, sin embargo esto no era así. Este pretexto lo utilizó el ejército de Guatemala como una mecanismo de guerra contra insurgente cometiendo crímenes y violaciones de derechos humanos en contra de población civil no combatiente , desarmada. Niños, mujeres, hombres, ancianos sufrieron la violencia y el terror Estatal.

Dentro de esto perdieron a sus familias, así como fueron despojadas de su territorio ellas y sus comunidades, muchos de los hombres detenidos por el ejército y posteriormente asesinados estaban organizándose para tener la legalidad de la tierra en donde vivían, fue por ello que Terratenientes del área solicitaron y avalaron el ingreso de varios destacamentos en la región , para asegurar mano de obra barata y ampliar sus fincas.

Fueron muchas familias las despojadas y obligadas a trabajar y servir al Ejército en el destacamento de Sepur Zarco, los hombres construyeron el destacamento con materiales que provenían de sus propias casas y las mujeres fueron esclavizadas sexualmente y domésticamente.

Sufrieron tortura, violencia sexual, asesinaron a muchas y muchos de ellos, algunas de las mujeres lograron huir a la montaña en donde perdieron a sus hijos por hambre , frio o susto.

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La verdad de sus cuerpos llega a un tribunal

El 1 de febrero de 2016 , inicio el Juicio de Sepur Zarco en donde 15 mujeres q´ueqch´is dieron su testimonio y rompieron el silencio con el objetivo de contar la verdad de lo que les había sucedido a ellas y a sus comunidades.

El tribunal de Mayor Riesgo A , presidido por Jazmín Barrios escuchó testimonios y peritajes presentados por   las querellantes y por la defensa.

En menos de un mes la historia de las mujeres volvió a brotar para hacer eco en una sociedad que aún se niega a aceptar lo vivido durante la Guerra en Guatemala.

Durante el proceso la sala de vistas que muchas veces estuvo medio vacía , presencio la voz de varios y varias testigas y la de las sobrevivientes que narraron el horror vivido. Hoy esas palabras siguen resonando no solo en quienes asistieron a las audiencias, si no que también en el imaginario social y en el cuerpo de esté país.

“Fue el ejército” han dicho muchos de los testigos y testigas al nombrar a sus victimarios, ellos las violaron y esclavizaron sexualmente , las hicieron cocinar, lavar, limpiar para la tropa.

Fueron ellos también quienes les arrebataron a sus familias, a sus esposos, a sus hijos, ellos destruyeron la comunidad.

El ejército llegó y con ellos se poso el dolor , la angustia el miedo y el horror en su territorio, antes de ser violadas cuentan que vieron como torturaron a sus familiares,

“Vi como le ponían un alambre caliente en el oído” relata una de las testigas al narrar como pudo ver la tortura que le hicieron a su esposo.

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Esteelmer Reyes Girón y Hediberto Asij, acusados en el proceso

Algunas de ellas eran muy jóvenes, otra un poco más mayores,   y todas después de presenciar los vejámenes que el ejército realizo en sus comunidades, se las llevó para esclavizarlas. El destacamento de Sepur Zarco estuvo instalado durante 6 años, en los cuales las mujeres fueron obligadas a hacer turnos semanales que duraban entre 6 y 8 meses. Posterior a ello tenían que seguir alimentado a los soldados con sus propios recursos.

Durante ese tiempo las esclavizaron , cada una esperaba su turno , muchas fueron violadas frente a sus hijos, otras fueron asesinadas como fue el caso de Dominga Coc que junto a sus hijas de entre 2 y cuatro años fueron asesinadas y enterradas en la orilla de un río en donde las mujeres iban a lavar y donde también eran violadas.

“No recuerdo cuantos eran” dice una de las testigas al referirse a la cantidad de soldados las violaron.

Tantos testimonios, sus voces y las de otros cuentan frente a un tribunal lo sucedido.

Un manto cubre el rostro de 14 mujeres q´eqch´is ellas se atrevieron a romper el silencio y a contar la verdad. En el 2011 cuando presentaron su testimonio como prueba anticipada al Tribunal de Mayor riesgo B, eran 15 las que dieron su voz sin embargo las ausencias siguen presentándose y en el 2013 Una de ellas Magdalena Pop falleció.

Con el rostro cubierto por un manto como lo han tenido durante todo el proceso de búsqueda de justicia, su presencia se impone en la sala de audiencia de la Corte Suprema de Justicia. A penas se percibe que puedan ver lo que sucede a su alrededor.

Sus manos y su cuerpo se encorvan como retorciéndose al escuchar a los y las testigos, pero también al escucharse nuevamente contar lo vivido ante el tribunal a través de los videos de prueba anticipada las hace reaccionar.

El manto que tapa la mitad de sus cuerpos y su rostro, también es parte de las secuelas del terror que dejó la represión en   su vida y en el imaginario social que las estigmatiza, criminaliza y culpabiliza, así como el miedo que aún prevalece porque la historia no a cambiado del todo, su pueblo aún sigue luchando por la vida y territorio, y los culpables de lo sucedido siguen aún en sus comunidades.

Y ahí siguen ellas a pesar del miedo , del silencio que duró mucho tiempo , a pesar del manto que no deja ver los surcos de su piel , la profundidad de sus ojos, debajo de la tela que les cubre, están mujeres que han resistido y que han roto con lo establecido.

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Rompiendo con el estigma de la inmovilización que pretende dejar en el cuerpo de las mujeres la violencia sexual, rompiendo con lo que esperaban los agresores al querer a través de la violencia ejercida en sus cuerpos inmovilizar a las comunidades y de controlarlas, para despojarles de sus vidas y territorios, ellas junto a sus familias y pueblo siguen de pie luchando pero esperando encontrar justicia.

La sala de audiencias se torna a veces enorme, el Tribunal imponente en el centro de todo escucha y observa, ese Tribunal integrado por dos mujeres y un hombre será quien tendrá en sus manos la sentencia que marcará la historia de la vida de las mujeres será eso un paso más para el acceso a la justicia que ellas habrán logrado sea cual sea la sentencia, el Tribunal tuvo en sus manos todas las pruebas, las escuchó   tanto las jueces como el mundo conoció lo sucedido .

A los lados de las jueces, las mujeres sobrevivientes sentadas frente a dos de los perpetradores de las violaciones sufridas.

Los acusados un Teniente Coronel del Ejército de Guatemala Esteelmer Francisco Reyes Girón, se le juzga por los delitos de asesinato, delitos contra los deberes de humanidad en su forma esclavitud sexual, esclavitud doméstica y violencia sexual. El dirigía el destacamento en el momento en que sucedieron los hechos.

Reyes con facciones duras observa atento a todo lo que sucede a su alrededor, gesticula cada vez que escucha a una testigo, en su rostro se nota enojo, malestar, y por algunos momentos ironía, ningún rastro de asombro. Mantiene en su semblante el poder de su rango militar. Su actitud la mostró desde el momento en que no decidió declarar, la prepotencia de sus palabras al dirigirse al Tribunal, se visualizó ese primer día del Juicio.

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Por otro lado está también el ex comisionado Militar Heriberto Valdez Asij o

“ Canche Asij” a quien se le juzga por los delitos de desaparición forzada, delitos contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual. Varios testigos y testigas lo han señalado y reconocido durante el proceso.

Dentro de los testimonios presentados le han señalado como ser quien mostraba al Ejército donde estaban las comunidades así como también ha sido señalado como participó de las violaciones sexuales. Era policía Municipal de Panzos, algunos de los testigos recuerdan como cualquier tramite que se hiciera en la municipalidad primero pasaba por su conocimiento al estar siempre en la entrada de la misma.

De aspecto, desaliñado , cabello canado y apariencia de no saber lo que esta sucediendo, su semblante ha ido variando durante el proceso , el día que dio su declaración ante el tribunal dijo desconocer de lo que se le acusaban.

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Durante días, las mujeres se han sentado en la misma postura, cabeza cubierta, alguna mueven las piernas otras les gana el cansancio y por momentos duermen, sus manos arreglan su manto.

Ellas saben que están por justicia, saben que rompieron con la mordaza, sin embargo en la sala nuevamente vuelven al silencio, escuchan atentas, alrededor un ambiente desconocido, un idioma que no es el suyo, narra su historia .

Imagino que en el fondo del ruido y de lo que sucede en la sala siguen escuchando sus propias voces, sus relatos, el de sus comunidades. Sus cuerpos se incorporan cuando escuchan en el idioma de sus abuelas y abuelos el q´eqchí lo que otros y ellas tuvieron que sufrir.

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Muxuk era como se reconoce que las mujeres señalan la violencia sexual en su idioma, una traductora narra lo que las testigos relatan se escuchan llantos, lagrimas que dan cuenta de lo vivido.

Despúes de una larga espera , de años de búsqueda de justicia ellas esperan una sentencia condenatoria que marque el camino de la verdad, con su voz aportaron a la memoria colectiva al romper con el silencio marcaron un precedente histórico en donde hechos como estos no pueden quedar en la impunidad.

Ellas no son un “grupo de mujeres violadas” son mujeres que sufrieron violencia y esclavitud sexual, como miles de mujeres en Guatemala durante la guerra y en la actualidad en donde la violencia sexual sigue siendo una arma de inmovilización y del uso del cuerpo de las mujeres para plantar terror en la sociedad.

Son mujeres mayas q´eqch´is que en sus cuerpos también tienen la historia de la resistencia de los pueblos indígenas, que han luchado contra el sistema colonial, racista. Ellas no son “ las mujeres más débiles” vienen de una historia de fuerza , y lo demuestran al seguir en pie, al ponerse frente a frente ante sus agresores que son el Estado Guatemalteco y señalan la violencia atroz que esté generó en el pueblo.

Junto a ellas estamos muchas otra mujeres que también hemos roto silencios, al ver su lucha su fuerza sabemos que no estamos solas. Tampoco son “mujeres invisibles” los cuerpos de las mujeres jamás han sido invisibles para el poder prueba de ello a sido como se quiso a través de sus cuerpos aterrorizar , como se les vio siempre como una amenaza por que la vida para el terror de Estado es una amenaza.

Es por eso que esa represión fue tan atroz porque las comunidades y pueblos no eran ni son invisibles pero si se les ve como cuerpos no valorados, se deshumaniza. Lo vivido por las mujeres de Sepur Zarco da cuenta de que Guatemala es un país violado , esclavizado, despojado y que hoy en día aún ese sistema sigue generando violencia.

A pesar de eso nada pudo detener la resistencia de los pueblos pero sobre todo el de las mujeres mayas q´eqch´is que son las protagonistas de su historia y de la historia colectiva. Las mujeres siguen construyendo caminos de justicia , de verdad, de memoria y de vida.

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Lo que las mujeres perdieron- Sepur Zarco

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Irmaalcia Velásquez Nimatuj-Peritaje Cultural

El destacamento de Sepur Zarco que se ubico en el Estor Izabal fue un centro de tortura, violencia y esclavitud sexual, para muchas mujeres mayas q´ueqchís que fueron víctimas del Ejército de Guatemala quienes cometieron estas violaciones y las esclavizaron domésticamente así también de la represión , asesinato y desaparición forzada de las comunidades aledañas al destacamento y de sus familias.

Durante el juicio que se llevá acabó para juzgar estos hechos se juzgá a Esteelmer Francisco Reyes Girón, teniente Coronel del Ejército de Guatemala, se le juzga por los delitos de asesinato, delitos contra los deberes de humanidad en su forma esclavitud sexual, esclavitud doméstica y violencia sexual y a Heriberto Valdez Asij, comisionado militar, por los delitos de desaparición forzada, delitos contra los deberes de humanidad en su forma de violencia sexual.

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Irmaalicia Velásquez Nimatuj presentó en un peritaje cultural el 17 de febrero en donde contó lo que estas violaciones implicaron en la vida de las mujeres y las comunidades.

En este peritaje se documentaron los casos de esclavitud sexual y doméstica de 15 mujeres q´ueqchís, entre las edades de 52 a 75 años esta documentación se realizo teniendo en cuenta la inequidad , la jerarquía, y la marginación social que tenía la sociedad.

Para esto se rescata que es importante mostrar las diversas opresiones que vivieron las comunidades que pasan por el racismo el sexismo, la clase, el capitalismo y el patriarcado.

Se documento los impactos y las secuelas en la vida y cuerpos de las mujeres y de sus comunidades en los 6 años que estuvieron instalados los destacamentos militares de Sepur Zarco y el de Tinajas.

Las mujeres sobrevivientes de estos hechos son mujeres indígenas, campesinas, rurales, que hablan el idioma q´ueqchí y ninguna de ellas habla el idioma castellano, ninguna sabe leer y escribir.

La mayoría de las sobrevivientes eran mujeres agrícolas, algunas trabajaron en fincas y casas privadas en labores domesticas. La mayoría de ellas emigraron desde su niñez de fincas donde sus padres eran colonos y quienes vivieron en esclavitud laboral.

En el momento de la instalación del destacamento de Sepur Zarco las familias poseían tierra pero ninguna tenían certeza jurídica es por ello que la mayoría de los esposos de las sobrevivientes se encontraban organizados en una cooperativa para legalizar su tierra.

En ese momento las comunidades ya se encontraban en condiciones de racismo y discriminación del cual el Estado de Guatemala era el responsable.

Las familias habían emigrado para poder tener tierra cultivable eran población civil que fue atacada desprevenidamente por el Ejército.

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Dentro del peritaje se resalta que las mujeres a las que se entrevisto todas perdieron a sus esposos al ser asesinados por el Ejército o al ser desaparecidos frente a ellas y sus familias en 1982 y 1983. El ejército acuso a las familias de dar comida a los guerrilleros sin embargo las mujeres cuentan que nadie conocía que era un guerrillero.

“las entrevistadas   y sobrevivientes de las comunidades señalan que es claro la razón por la cual se instalaron en la región seis destacamentos fue por que sus esposos estaban luchando por legalizar la tierra en donde vivían y expresan que los finqueros de la región fue quienes negociaron la instalación de los destacamentos primero para dar seguridad a las fincas, segundo tomar posesión de las tierras y ampliar sus fincas”

Fueron matadas ellas y sus familias, peor de cómo se mata a un animal

El ejército al momento de su instalación quemaron casas, cultivos y las mujeres fueron violadas sexualmente así como a un grupo de ellas fueron asesinadas a golpes,no se tiene un dato exacto de cuantas fueron en esos primeros meses.

A las mujeres que habían sido asesinados sus esposos fueron obligadas a prestar servicios   domésticos dentro del destacamento, entre 6 a 8 meses y durante este tiempo fueron esclavizadas y violadas sexualmente por los soldados.

Tuvieron que enfrentar, tortura, muerte, violencia sexual, enfermedades en sus genitales, destrucción cultura y daño emocional, y retención en contra de su voluntad.

Todo esto marco su vida, y su cosmogonía así como a su vida en la comunidad. Algunas huyeron a la montaña a refugiarse lo que les permitió escapar pero igualmente sufrieron violencia sexual antes de huir o cuando lograban visitar sus comunidades en busca de comida o por enfermedad.

Muchas de las mujeres que lograron huir perdieron a sus hijos algunas a todos esto debido a la falta de alimentación , enfermedad, depresión, heridas o cansancio, susto.

A parte de perder a la familia, se perdió la propiedad, la producción, la construcción y reproducción de conocimientos. Las violencias físicas y sexuales cometidas contra sus cuerpos dejaron heridas en la vida de las mujeres lo que marco un antes y un después.

Estos hechos negaron la posibilidad de tener una vida cultural normal para las comunidades que aún hoy no han podido recuperar completamente.

Las mujeres sentían culpa y fueron víctimas de los prejuicios sociales y culturales que deja la violencia sexual al sentirse

“como mujeres que dejaron de tener valor” se sentían como que ya no merecían vivir, o que no quería seguir viviendo querían que la muerte les llegará especialmente las violadas frente a sus familiares, o frente a sus niños pequeños, también deseaban morir la que sin poder hacer nada vieron morir a sus hijos”

Este racismo fue el que se utilizo desde el ejército para cometer crímenes de lesa humanidad desde el momento que se instala el destacamento hasta su cierre

“Celebraron con una fiesta su retiro, y algunos borrachos y otros no las obligaron a cocinar para ellos luego de haber comido encendieron la música y a todas mujeres presentes, las obligaron a bailar a reír y a festejar el retiro del destacamento…ponerlas a bailar después de haber cometido crímenes de lesa humanidad sobre ellas sobre sus cuerpos, esposos, hijos, abuelos y vecinos, después de haber traído un apocalipsis a sus comunidades”

las mujeres después de esto sufren psicológicamente, a nivel físico y culturalmente.

“la violencia sexual vivida en Sepur Zarco es el continuum de los delitos y violencias vividas que nunca han sido juzgadas en Guatemala, por eso para entender este país , es necesario entender que el racismo y la violencia sexual en la historia de los pueblos a ido de la mano para controlar y someter a las comunidades indígenas”

la economía también fue afectada en este proceso ya que luego de estar en el destacamento durante el tiempo estipulado, eran obligadas a enviar al destacamento tortillas de maíz, lo que les implicaba buscar desdé sus propios fondos lo solicitado por los militares, buscan leña para poder comprar el maíz. Las mujeres actualmente viven en condiciones de pobreza mucho peor de antes del conflicto armado.

“Al daño emocional físico humano, hay que añadir el económico, por lo que deberá de hacerse el recuento económico que le costo a las mujeres la presencia de los destacamentos en su comunidad para demostrar con cifras lo que el estado de Guatemala les debe de reintegrar hoy a ellas y sus familiares…muchas veces comían una vez al día , comían luego de alimentar al ejército, comían raíces , hierbas, porque no les quedaba maíz”

la violencia sexual vivida resalto la perito es parte del racismo histórico y estructural que se vive en el país , este racismo es parte de cómo ha sido fundado el país y que opera para explotar y controlar a los pueblos indígenas.

“Ellas son asumidas en el imaginario del criollo del ladino del ascendadado, por los altos mandos militares como seres que no piensan que no comprenden, que no sienten que no aman que no tienen valor como seres humanas, que son feas , sucias, que no se pierde nada matándolas, violándolas, torturándolas, que viven en el atraso que solo son útiles para la servidumbre y que ese es su papel permanente ”

Dentro del peritaje se presentaron varios testimonios recogidos que dieron cuenta sobre las secuelas culturales, que vivieron las mujeres.

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Todo se fue con la guerra

Las mujeres entrevistadas buscaron al narrar sus historia para la honra personal y colectiva.

Dentro de los testimonios recogidos las mujeres cuentan como les afecto todo lo sucedido, la muerte de los esposos afecto la vida las mujeres , dejándolas solas a nivel económico y nivel familiar.

A nivel espiritual también sufrieron debido a la represión que no las dejaba libremente ejercer sus creencias.

Dentro de los relatos una de las sobrevivientes Rosa Tiul cuenta como fue el día en que llegó el ejército a la comunidad

“Una noche llegaron los soldados dentro de ellos iba uno que apodaban el Canche Asij que ella describe como un hombre blanco grande que hablaba q´ueqchí que era policía y que también la violo”

otra de las sobrevivientes Rosa Xo cuenta que antes del conflicto tenía casa propia tenia familia, al momento de que le hicieron la entrevista ella vive con su mamá no tiene hijos y no tiene más familia, ella dice que todo se fue con la guerra.

Ella huyo a la montaña y por falta de alimento perdió a sus hijos por falta de alimento.

Las secuelas culturales reconoce la perita son profundas porque se pierde el vinculo cultural de la vida personal y vida colectiva, las familias , perdió lazos humanos.

“Su vida de hoy es triste”

las mujeres viven permanentemente recordando, soñando como huía del ejército en la montaña o a sus seres queridos que fueron asesinados , murieron por hambre susto o fueron desaparecidos.

El temor es recurrente , Rosario Xo recuerda como una vez se la llevo un rio que tuvo que atravesar y que fue salvada por otro compañero.

Para Catarina Caal   contó como antes de la guerra la vida era tranquila, se dedicaba al campo y el campo les daba de comer. Ella al igual que otras huyo a la montaña con siete hijos 3 de ellos murieron en la montaña.

En el testimonio de Catarina Caal , narra como fue testiga de cómo el ejército asesino a su hija que estaba embarazada “ machetearon a su hija y le sacaron a su bebe” la hija de Catarina y su bebe fueron asesinados y quemados.

Quiso volver por el cuerpo de su hija y de su bebe, pero no encontraron sus restos no pudiendo dar sepultura, lo que deja también en las mujeres dolor y tristeza al no tener un lugar donde dejar a sus seres queridos luego de la muerte.

Dentro de sus sueños aparecen de pronto los soldados

Los sueños son importantes para las mujeres sobrevivientes, que les llevan nuevamente a el momento de las vejaciones vividas, así como mensajes que ellas reciben de sus familiares que ya no están.

Candelaria Maaz Sacul cuenta como es a través de los sueños vuelve al momento en que le dijeron de que los soldados habían llegado a su comunidad ”llegaron los soldados y llegó el miedo”

También habla como sueña a su esposo “ lo miro que esta en la casa , que llega que se acuesta en la hamaca, y que nos miramos esta sonriente”

“Con la guerra todo se cambio antes tenia una familia tranquila en la aldea, tenían animalitos pero todo se termino”

Magdalena Pop quien falleció posteriormente a dar su testimonio en el 2012, contó como se llevaron a su esposo.

Magdalena como otras mujeres tenía miedo de contar lo que vivió , sentía que se iban a burlar, fue hasta que conto a otras mujeres de la comunidad que se dio cuenta de que muchas de ellas no eran felices y que todas habían sido violadas por los soldados.

Las mujeres al narrar lo sucedido dejan ver sobre el amor familiar , el de pareja que tenían y el dolor de perder a esos seres queridos. Las violaciones sexuales quebraron con estas relaciones el ejército las despojo de sus vidas y de sus cuerpos

“quería huir de mi cuerpo …nos dieron enfermedades sexuales, y no podíamos decir que teníamos en nuestras partes…por eso me da coraje a lo que me hicieron eso “

Algunas de las mujeres se refugiaron en la iglesia como forma de canalizar lo sucedido.

“Cuando voy a la iglesia ahí me desahogo lloro y presentó ante Dios todo lo que viví, ninguna marcía esto”

Magdalena también señaló como fueron los finqueros los responsables de la llegada del ejército a las comunidades

“los finqueros se creen dueños de la tierra…los finqueros nos quitan la tierra ellos invitaron a los soldados a que llegarán con nosotros”

Las secuelas de las mujeres están implícitas en sus historias, la represión se da concluye la perita por la certeza jurídica de la tierra y por la que se organizaban algunos hombres, así como el mejoramiento laboral en las fincas, la incursión del ejército a petición de los finqueros forma parte del racismo ejercido por estas familias de terratenientes.

La perdida humana y la perdida cultural fue otra de las consecuencias, la humana representa la familia y personas de la comunidad así también el sentirse incompletas por los daños físicos, vividos por la violencia sufrida.

Las perdidas culturales, incluye lo social, espiritual y material.

“No hay reparación que pueda reparar lo que las mujeres perdieron y lo que aquí sucedió”

por eso la reparación debe de ser bien identificado en estos casos concluye la perita.

Estos hechos generaron quiebres sociales, que acabaron con sus familias extensas, con sus sistemas de autoridad, de producción de construcción y reproducción de conocimientos.

Y se concluye diciendo

“Estas mujeres vivieron el infierno y estas mujeres quieren en sus relatos que por todos los medios posibles estas puertas del infierno se cierren para que ninguna mujer, sea del pueblo que sea, y sea de la condición social que venga pueda vivir este tipo de atrocidades y vejámenes”

Las pruebas presentadas da cuentan tanto en testimonios como en peritaje que es la voz comunitaria y colectiva de las mujeres y hombres que vivieron y sufrieron estos hechos van abriendo el camino para la verdad y aportando a la memoria.

Es necesario marcar el precedente que dejan los pueblos al romper con los prejuicios racistas, con la inmovilización que se esperaba que tuvieran a través del terror y la violencia, al mostrar la voz colectiva de las mujeres.

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