Pájaros mensajeros-Día de los muertos

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“Esperé un momento a que todo el mundo estuviera dormido

entonces elevé los pies de la tierra, me alejé de casa

y cada vez la veía más pequeña, supe que ellos los pájaros me llevaban lejos de mi oscuro rincón, supe que ahí donde fuéramos me sentiría ligera y que escribiría con tiza de colores notas y silencios que formarían música”[1]

El primero de noviembre se celebra en Guatemala y en otros países el día de los muertos y todos los santos. Los cementerios se llenan de color, flores, incienso, comida y música.

Es el día para recordar a quienes ya no están, de celebrar su vida. Diferentes actividades se realizan en todo el país, se elaboran altares para los ausentes. Los vientos son más fuertes durante esta época y son esos vientos los que anuncian la llegada de los barriletes.

En Sumpango, municipio de Sacatepéquez, se elaboran barriletes gigantes y miles de personas asisten a este festival. Los barriletes tienen diversos mensajes y son elaborados por las y los pobladores del municipio.

En los cementerios se observa como las familias limpian los nichos adornándolos con pino y flores. Hay sonrisas pero también lagrimas eso es parte del recuerdo. A pesar de que en el país la muerte es una constante esté día se le celebra como parte de la vida.

En la ciudades también se realiza las visitas, a los cementerios, igualmente se llevan flores, se come y bebe junto a las tumbas, aunque aquí la tierra no es la que abriga a quienes ya no están, los nichos son en su mayoría de cemento, en el caso del cementerio General de ciudad de Guatemala, confluyen una diversidad de personajes, ex presidentes, comerciantes, los nichos también son el reflejo de la desigualdades unos mausoleos grandes y otros un espacio pequeño en las paredones que albergan los restos de miles de personas.

A pesar de la celebración esté día no se puede olvidar la violencia que arrebata la vida de miles de personas y también a muchas que han muerto debido al despojo a los pueblos.

Este día también tiene un sabor agridulce, un ambiente de fiesta pero también de melancolía, de rabia de ganas de justicia. La vida sigue asentada en la tierra, y deja semillas que florecen que caminan, que resisten.

Los barriletes se asemejan a pájaros mensajeros que llevan sueños. Bajo sus alas la muerte se siente como un vuelo de libertad, como un soltar de hilos que atan para regresar al centro de la tierra y de la vida.

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Cr/Eq

[1] Poesía Cristina Chiquin

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